El alcalde abandona la ciudad

Andan los populismos de capa caída.

Andan los populismos de capa caída. Las falsas ilusiones que muchos habían depositado en las Mareas se desvanecen a velocidades de vértigo. El ejemplo lo tenemos aquí al lado con nuestro alcalde. Es evidente que Xulio Ferreiro está fuera. Noqueado por los resultados del 26-J y aturdido por el agotador intento de coser los remiendos de su endeble proyecto, ha optado por soltar el volante de la ciudad y tirarse en marcha.
Ni está ni se le espera. Miente cuando repite su vieja letanía de que lo único que le importa es A Coruña. Al mínimo despiste lo perdemos de vista y lo encontramos deambulando por la AP-9 entre Ferrol y Santiago para reunirse con sus amigos rebeldes, tapando vías de agua de una chalana que –era visto– nunca fue construida para grandes singladuras. Lo tenía fácil, pero no escucha y sigue empeñado en hacer del error la única oportunidad de acertar por la tozuda vía de la rectificación.
Se equivoca, señor alcalde. Comete el error de darle la espalda –primer ejemplo– a los sufridores de la tarjeta Millennium, que esperaban soluciones y se encuentran con el cierre de las ventanillas de las Oficinas Municipales y con la única respuesta de “vuelva usted mañana” desde hace demasiados días. Produce vergüenza ajena que nadie salga a dar explicaciones. A pedir disculpas cuando menos. Es un problema que le está costando dinero a cientos de coruñeses y nadie asume la valentía de dar la cara ante ellos. 
Se equivoca, señor Ferreiro. Comete la torpeza de aflojar con la seguridad ciudadana. Se empeñó desde el principio en asumir directamente unas competencias que le vienen grandes. Los problemas que tanto costó erradicar de la calle Barcelona han viajado ahora al Orzán. Ya lo ve: las peleas de jóvenes no eran ninguna broma, como quiso hacernos ver escondiendo la porquería debajo de su alfombra. De un tiempo a esta parte la inseguridad se va adueñando de las calles, mientras usted ha decidido eliminar la Policía de Barrio, ha cancelado los dispositivos de ocio nocturno y convoca la Comisión de Seguridad Ciudadana de Pascuas a Viernes, cuando le interesa, y encima ni siquiera aborda estos asuntos.
Se equivoca, señor regidor. Comete la equivocación de despreocuparse de sus vecinos, en especial, de los que más lo necesitan. Sus ausencias son cada vez más clamorosas y sus silencios desesperan. Esta ciudad, marinera, pescadora, está triste porque no ha podido celebrar, como se merece, el Día del Carmen con el apoyo municipal. 1.500 asistentes se quedaron sin el palco, la megafonía y la banda que, todos los años, ponía a disposición de los organizadores de este día tan coruñés el Ayuntamiento. Ya sabemos que usted no es mucho de tradiciones, pero, una vez más,  los que salen perdiendo con sus decisiones son los coruñeses.
Tiene que haber justicia para las gentes de buena voluntad. Confiamos en que la Valedora do Pobo, a la que hemos recurrido esta semana, le afee su absoluta falta de respeto a los acuerdos, aprobados por mayoría, en los plenos. Es, jamás lo olvide, una falta de respeto y una ofensa a la voluntad del pueblo. 
Entre tanta tarea, que le tiene tan ocupado con las elecciones Autonómicas y entre foto y foto con los regidores rebeldes, no se olvide de que es el alcalde de esta ciudad y no se olvide de rectificar, cuando se lo advertimos, porque sólo cuando rectifica acierta. Es lo único que le va quedando en las alforjas. 
*Begoña Freire es concejala del PP
Andan los populismos de capa caída. Las falsas ilusiones que muchos habían depositado en las Mareas se desvanecen a velocidades de vértigo. El ejemplo lo tenemos aquí al lado con nuestro alcalde. Es evidente que Xulio Ferreiro está fuera. Noqueado por los resultados del 26-J y aturdido por el agotador intento de coser los remiendos de su endeble proyecto, ha optado por soltar el volante de la ciudad y tirarse en marcha.
Ni está ni se le espera. Miente cuando repite su vieja letanía de que lo único que le importa es A Coruña. Al mínimo despiste lo perdemos de vista y lo encontramos deambulando por la AP-9 entre Ferrol y Santiago para reunirse con sus amigos rebeldes, tapando vías de agua de una chalana que –era visto– nunca fue construida para grandes singladuras. Lo tenía fácil, pero no escucha y sigue empeñado en hacer del error la única oportunidad de acertar por la tozuda vía de la rectificación.
Se equivoca, señor alcalde. Comete el error de darle la espalda –primer ejemplo– a los sufridores de la tarjeta Millennium, que esperaban soluciones y se encuentran con el cierre de las ventanillas de las Oficinas Municipales y con la única respuesta de “vuelva usted mañana” desde hace demasiados días. Produce vergüenza ajena que nadie salga a dar explicaciones. A pedir disculpas cuando menos. Es un problema que le está costando dinero a cientos de coruñeses y nadie asume la valentía de dar la cara ante ellos. 
Se equivoca, señor Ferreiro. Comete la torpeza de aflojar con la seguridad ciudadana. Se empeñó desde el principio en asumir directamente unas competencias que le vienen grandes. Los problemas que tanto costó erradicar de la calle Barcelona han viajado ahora al Orzán. Ya lo ve: las peleas de jóvenes no eran ninguna broma, como quiso hacernos ver escondiendo la porquería debajo de su alfombra. De un tiempo a esta parte la inseguridad se va adueñando de las calles, mientras usted ha decidido eliminar la Policía de Barrio, ha cancelado los dispositivos de ocio nocturno y convoca la Comisión de Seguridad Ciudadana de Pascuas a Viernes, cuando le interesa, y encima ni siquiera aborda estos asuntos.
Se equivoca, señor regidor. Comete la equivocación de despreocuparse de sus vecinos, en especial, de los que más lo necesitan. Sus ausencias son cada vez más clamorosas y sus silencios desesperan. Esta ciudad, marinera, pescadora, está triste porque no ha podido celebrar, como se merece, el Día del Carmen con el apoyo municipal. 1.500 asistentes se quedaron sin el palco, la megafonía y la banda que, todos los años, ponía a disposición de los organizadores de este día tan coruñés el Ayuntamiento. Ya sabemos que usted no es mucho de tradiciones, pero, una vez más,  los que salen perdiendo con sus decisiones son los coruñeses.
Tiene que haber justicia para las gentes de buena voluntad. Confiamos en que la Valedora do Pobo, a la que hemos recurrido esta semana, le afee su absoluta falta de respeto a los acuerdos, aprobados por mayoría, en los plenos. Es, jamás lo olvide, una falta de respeto y una ofensa a la voluntad del pueblo. 
Entre tanta tarea, que le tiene tan ocupado con las elecciones Autonómicas y entre foto y foto con los regidores rebeldes, no se olvide de que es el alcalde de esta ciudad y no se olvide de rectificar, cuando se lo advertimos, porque sólo cuando rectifica acierta. Es lo único que le va quedando en las alforjas. 
*Begoña Freire es concejala del PP