• Jueves, 23 de Noviembre de 2017

Ni en la peor de las pesadillas de los independentistas

Hay que reconocer que ni Carles Puigemont, ni Oriol Junqueras, ni ninguno de los suyos se habría imaginado en su peor pesadilla que su desafío secesionista iba a servir, además de para que esa mayoría silenciosa de catalanes que se sienten españoles tomaran las calles, para que todo un país perdiera la vergüenza a mostrar su bandera. Y es que los españoles somos unos seres atípicos, acomplejados de la enseña nacional, que queda relegada a los partidos de la selección y poco más. Sin embargo, el intento de independencia catalán ha servido para que en las calles de toda España (Cataluña incluída, por supuesto, se puedan ver las enseñas rojas y amarillas. Y, por si esto fuera poco, que un millón de personas tome las calles de Barcelona, de forma pacífica, para reivindicar su identidad nacional, es otro de los milagros que nadie o casi nadie se habría imaginado. Hasta se paseó en la marcha al ritmo de Manolo Escobar con su ¡Que viva España! Más de uno habrá pensado que estaba a las puertas del apocalipsis. FOTO: Las banderas de España se hicieron dueñas ayer de las calles de barcelona | efe