El misterio de una tarjeta que apenas sirve para algo

HACE ya unos cuantos años, cuando el Ayuntamiento, allá por los tiempos de Franscisco Vázquez, se inventó aquello de la tarjeta Millenium, los coruñeses se las prometían muy felices. Ese trocito de plástico serviría para pagar el bus, la entrada a los museos, la ORA y, hasta hubo quien aventuró que incluso con ella se podrían pagar los impuestos. Sin embargo, ahora, muchos años después, sabemos que la tarjeta en cuestión solamente vale para pagar el bus, y eso de cuando en cuando, ya que fallan más que una escopeta de feria. La luz para este sistema de pago volvió a encenderse cuando en el pliego de condiciones para la concesión de la ORA volvía a aparecer el pago con la mencionada tarjeta. Sin embargo, por el momento, dos años después, nada se sabe de este punto.