Las firmas con más valor en la ciudad de los mareantes

ser cazaautógrafos es un entretenimiento apasionante en la adolescencia. Tener la firma de una estrella del deporte –la de un jugador del Deportivo también vale–, de la música, del cine es como tener un tesoro. Ahora bien, si esa es la aspiración de los niños coruñeses, nunca llegarán a nada; las rúbricas que lo petan son las de los 99 pioneros que suscribieron el manifiesto de la Marea, nasía pa’ganá. Seguro que hay alguno que la estampó en un papel que le pusieron delante y en el que no sabía ni lo que ponía, pero también ese bendito inocente puede resultar agraciado con un contrato municipal. Que se lo digan a Iago Carro –ese sí que sabía bien lo que firmaba– que ya va por la segunda vez en la que le cae el premio. Carro es aquel arquitecto que propuso diseñar un laberinto de corredores subterráneos bajo Alfonso Molina para que las ranas cruzasen tranquilas la avenida –parvada por la que, por supuesto, cobró–, al que la psicomotriz Claudia Delso acaba de adjudicarle otro proyecto de innovación social. Como él, varios firmantes más ya han pescado en las arcas municipales. ¿Vale o no una firma de esas? FOTO: claudia delso hace de guardaespaldas de ferreiro en un dillo ti | aec