Espinar hace falta en ataque, pasos, dobles...

EL novel especulador inmobiliario Ramón Espinar bien haría en incorporar el pulpo a las mariscadas barateiras que se come en la Galiza ceive, más que nada por solidaridad, porque cada vez que se asoma a Twitter le dan la del ídem. Lo inflan un día y al siguiente vuelve a por más. Quizá tenga un puntito de masoquista y dentro de un par de días aparezca vestido de cuero negro –black, diría su padre, el de la tarjeta de Caja Madrid– de los pies a la cabeza. Pero mientras siga llevando con disimulo sus perversiones haría bien en seguir los consejos de sus jefes y apartarse de las redes sociales, o al menos ser prudente, porque en su última aparición por la red social del estornino quiso meter una canasta de tres y le pitaron falta en ataque. El Estudiantes colgó una foto de un niño negro abriendo sus regalos junto al árbol hace veinte años y retó a adivinar quién era. Espinar respondió veloz: “Pinone”. ¡La que se armó! Pinone es blanco y hace veinte años tenía treintaitantos. FOTO: espinar hace un gesto de estar sentando cátedra | aec