El president holograma

RAJOY, el non grato en Pontevedra y muy grato en Guadamur, inventó eso del plasma, no el sanguíneo, que la sanidad está transferida a las comunidades autónomas, sino el catódico y empezó a utilizar la tele para comunicarse con el mundo. La idea le gustó tanto a Puigdemont que desde que se fugó a Bruselas no deja pasar un día sin ponerla en práctica –hay incluso quien jura y perjura que la única razón de su exilio es asomarse a streaming mañana, tarde y noche–. Y resulta que se lo ha creido y ya se considera una imagen digital de contenido multimedia y pretende protagonizar una investidura telemática. Los de Esquerra, que son bastante brutos –hay mucho payés en sus filas– se niegan a nombrar presidente a un holograma y confían en que Junqueras, el presunto hermano gemelo de Miguel Durán el de la ONCE, salga de la cárcel y sea él quien acabe investido como molt honorable president. Quizá lo de honorable sobre, pero siempre será mejor que ser el molt holograma president.