• Martes, 21 de Noviembre de 2017

Bruselas no pierde el tiempo repensando

la ventaja de ser concejal (no digamos alcalde) es que si uno decide que, por ejemplo, las farolas se pinten de verde con lunares rojos, pues se hace. Y si al resto no le gusta, que no mire o se acostumbre. Es decir, que no hay quien les tosa a la hora de redactar proyectos. O sí, porque el problema viene si el consistorio en cuestión no tiene el dinero y depende de una administración superior, digamos, por ejemplo, la UE. Así, mientras los mareantes coruñeses andan mareando la perdiz a cuenta de la Intermodal, desde la Xunta recuerdan que buena parte de los fondos para su construcción (en concreto ocho millones) dependen de la Unión Europea y ese dinero tiene fecha de caducidad. Los trabajos tienen que estar acabados antes de 2020 y, teniendo en cuenta que 2018 ya está ahí y que las obras van a durar dos años, la nueva estación herculina va a andar muy justa de plazos. Menos mal que eso parece no preocupar lo más mínimo a los inquilinos de María Pita. Ya se sabe, lo suyo es repensarlo todo. FOTO: Xulio Ferreiro y Xiao Varela, encargados de repensar | aec