• Martes, 21 de Noviembre de 2017

El apocalipsis se olvidó de coger el autobús metropolitano

RASPUTÍN, el de verdad, tenía hechizada a la zarina Alejandra, que comía en su mano. Rasputín, el de mentira, el de Teis, es decir, Iago Martínez, tiene hechizado a Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, que desayuna, come, merienda y cena
en su mano. Cuando se empezó a hablar del autobús metropolitano, el alcalde en la sombra –cuya cabeza está permanente al servicio del mal– empezó a maquinar cómo se podía torpedear el proyecto. No podía amenazar con la llegada de las siete plagas de Egipto, pues todo lo que tenga reminiscencias canónicas le provoca un sarpullido, así que optó por el colapso del tráfico. Los jinetes del apocalipsis entrarían en A Coruña a lomos de un autocar y hubo ensayos para que todo el mundo se fuese dando cuenta de lo que se venía encima. Obras, máquinas estropeadas, carriles más estrechos... Linares Rivas era el caos. Pero resulta que los autobuses empezaron a entrar ayer hasta Entrejardines y el tráfico fue tan fluido como un festivo. ¡Qué preocupación! A ver si se está acabando el poder maléfico. FOTO: ferreiro y martínez caminan con fluidez por un pasillo | aec