Un alcalde tran bruto que sueña con fusilamientos

PEDRERA es un pueblo de la sierra de Sevilla, cuyos habitantes se dedican a labores agrícolas y que está dominado por una izquierda más bien radical, que tiene su cabeza visible en el alcalde, Antonio Nogales. El ambiente está muy caliente en la localidad y no porque haya llegado una ola abrasadora de aire sahariano, sino por un accidente de tráfico. El día de Reyes chocaron un coche ocupado por dos pedrereños y otro por tres rumanos residentes en el lugar, que agredieron a los primeros, uno de los cuales acabó en el hospital. La cosa saltó al ayuntamiento y el PSOE se puso del lado de los ciudadanos autóctonos. Nogales se indignó, acusó a los sociatas de racistas y aseguró que le gustaría ver a gente fusilada. Los socialistas exigen su dimisión. Lógico. ¡Menudo animal!