• Miércoles, 21 de Febrero de 2018

SÁNCHEZ IV DE MADRID, EL HISTÓRICO

Según el propio Pedro Sánchez, de quien nos enteramos ayer que era bisiesto y solo ha cumplido 11 años, él ya ha hecho historia tres veces y en nada va a hacerla cuatro o cinco. A saber, la primera vez fue con el resultado de las elecciones del 20-D, donde proclamó haber obtenido eso: “un resultado histórico”. Y bien mirado lo era: el peor de la historia del PSOE con 89 escaños (el 90 es de Nueva Canarias). Su segunda aportación a la efemérides, no sé si nacional o mundial incluso, fue con motivo del pacto con Ciudadanos, un pactito de 130 escaños, pero presentado como si se hubiera tratado del alumbramiento de la Constitución Planetaria. Los trompeteros de Ferraz y el autodenominado, y en ese acto por tres veces, “Encomendado Real”, título que hacen ver como cuasi nobiliario, otorgó de nuevo la trascendental categoría a la firma del acuerdo: otra vez “histórico”.
Y como no hay dos sin tres ni tres sin cuatro, fue este sábado pasado cuando tras conocer el resultado de las votaciones militantes sobre el pacto Pedro Sánchez volviera a proclamarse de nuevo referente de la historia. En realidad la votación ha sido exigua, pues fue a votar el 51,7%, o sea poquito más de la mitad y de ellos un 21% en contra y eso que la pregunta, que se las traía, y no lo digo yo, que lo dijo Page era tan evanescente que solo le falta concretar que también se apoyaba la paz en el mundo y que los niños no pasen hambre. Vamos que en verdad el apoyo obtenido entre los propios parroquianos ha sido de un 38,5%. Pero “histórico”. Como histórico también puede ser el apoyo que obtenga esta semana en su investidura. Todo en Sánchez lo es, incluso el espectacular resultado con el que se presenta como aval personal a la presidencia del Gobierno. En Madrid, en la circunscripción que encabeza y cuya lista configuró a su imagen y semejanza obtuvo un triunfo inmarcesible: quedo el cuarto. Histórico. Otra vez.
Pues bien, no se lo pierdan de vista. Puede ser presidente del Gobierno. Ni siquiera hace falta que lo voten. Ni siquiera lo pretende. Él lo que desea es que hagan como que no están, que se abstengan, miren para otro lado o se vayan a miccionar un rato. Así el podrá ser presidente habiendo sacado el peor resultado de la historia de su partido y de cualquier candidato a la investidura de toda la democracia. Y eso también será histórico. Claro que también lo será si es el único de los pretendientes aspirante a la presidencia que no logra ser investido.