La nevada, como te va en ella

De primeras dadas y tras haber escuchado miles de veces

De primeras dadas y tras haber escuchado miles de veces lo de las “terribles consecuencias de la nevada”, afirmo que no, que lo que ha sido es gloria bendita para las tierras, los bosques, los ríos, los manantiales, los embalses y mañana para los grifos. Eso de inicio, luego de segundas, que tampoco ha sido, como pareciera al escuchar el clamoreo televisado, peor que Stalingrado. Vamos, que fue duro lo de los 3.000 coches atrapados una noche entera, pero ni muertos ni heridos.
Luego lo de las culpas. Y cada uno su alícuota parte. Y cada uno quitándosela de encima y echándosela a los otros, y especialmente al Gobierno, claro. El “Piove, goberno ladro” de la copla italiana era de inmediato, y no es alegoría sino textual aunque traducida, de la portavoz podemita que insinuó haberse visto atrapada. ¿Llevaba cadenas?. Los de Podemos, en realidad política, llevan meses bloqueados en la AP-6 de su propio disco rayado.
Los otros políticos no les anduvieron lejos. Porque hicieron de eso, de políticos en el peor sentido de la palabra. Los de la parte PP parecían no recordar que ellos con ocasión de otras habían reclamado furibundos la dimisión de quienes entonces estaban en el machito y los que entonces, PSOE, dijeron que ¡quía!, que era la inclemencia, ahora desde la oposición exigen lo que entonces negaron. Los unos y los otros pretenden decir que es cosa diferente cuando es la misma y ellos iguales y que, además, volverá a suceder a la inversa.
En esta bien parece que responsabilidades hay de todos y no pocas de la concesionaria de la AP-6 que no cortó la entrada de vehículos cuando se produjo el parón por delante, pero también hay algunas, y no escasas, de quienes tras días de avisos de que nevaba se lanzaron hacia la ratonera y colapsaron todo al no ir preparados. Y desde luego Fomento, la DGT y el Gobierno inocencia ninguna, tampoco.
Pero entonces y ahora, cuando las nevadas del PSOE y ahora en las de entonces no me voy a quitar las ganas de decir lo que pienso y con cierto conocimiento de causa. Soy de donde suelen caer de alivio y con helada pelona. Lo que uno dijo entonces cuando, en una de Pepe Blanco, poco menos que se ponía a parir al ministro por no poder sacar el coche del garaje y uno se preguntó entonces que si el de la queja no tenía pala o es que tenía que venir Pepiño con una.
Y algo de esto es lo que nos pasa. Nieva bastante menos que nevaba y los fríos son menores. Pero nosotros nos hemos hecho a que todo nos lo resuelva papá y al griterío como aportación a la solución del problema. Mi tierra dio -17 en Cantalojas y -12 en Sigüenza, que es un pasmo, pero el récord anda por los -28 de “aquellos años” y en cuanto a las mantas de nieve, que ojalá volvieran, eran de las que duraban muchos días. Colapsos en la N-II, desde Medinaceli, Soriaa.
Ahora lo que parece estar cambiando, o no, que diría el gallego, es la reacción del personal. Allá que me tiro de cabeza y luego ¡que vengan la Guardia Civil y el Ejercito, a sacarme del atolladero! Es, por cierto, en las mil imágenes ofrecidas de la “hecatombe”, a los únicos que he visto en las imágenes tirar de pala. Acabo por donde empecé. La nieve como te va en ella. Como la feria. Y estas nieves, y si vienen más, mejor, han sido oro molido.