• Sábado, 21 de Octubre de 2017

Susana, dale que te pego

La presidenta de la Junta de Andalucía y aspirante aleatoria

La presidenta de la Junta de Andalucía y aspirante aleatoria al trono de Ferraz, Susana Díaz, apenas si ha dedicado cuarenta y ocho horas a guardar luto por sus malos resultados. Con números por delante, son proporcionalmente peores que los obtenidos a escala nacional por el candidato socialista a la Moncloa, Pedro Sánchez. Más de la mitad de los 106.000 votos perdidos por la marca en las elecciones generales del domingo se perdieron en Andalucía (75.657), donde además el PSOE se vio desbordado por el PP, su eterno rival, en votos y escaños.
En vez de hacer autocrítica, echa balones fuera y pide que la autocrítica la haga el candidato Sánchez, al que, como todo el mundo sabe, le tiene ganas desde cinco minutos después de haberle aupado a la secretaria general. Díaz tira por la calle de en medio y, como si la cosa no fuera con ella, declara no sentirse afectada ni debilitada por los resultados porque “yo no era la candidata”.
Es verdad. Pero también lo es que había prometido dejarse la piel por la victoria de su partido, aunque solo fuera por propia conveniencia. Por lo ocurrido, hemos de concluir que, una de dos, no se dejó la piel en el intento, según lo prometido, o se la dejó realmente y no sirvió para mejorar su facturación electoral en Andalucía sino para empeorarla. No puede ignorar eso cuando estamos hablando de alguien que por tierra mar y aire nos tenía convencidos de su carisma incontestable en la llamada tierra de Maria Santísima.
Ahora la presidenta andaluza vuelve a hablar de la necesidad de reconstruir el partido y devolverle la sed de victoria que siempre tuvo. Y además sugiere que el partido en manos de Sánchez ha trasladado a los electores la sensación de que no aspiraba a ganar sino a pactar. Lo cual es muy injusto respecto a su candidato y da motivos para que los analistas interpreten sus declaraciones como el retorno al intento de destronar a Sánchez, interrumpido por la tregua de conveniencia impuesta por el 26-J.
También es injusto que acuse a su secretario general de haber mantenido la hipótesis de un eventual pacto con Podemos. Según ella, eso habría restado credibilidad a la causa electoral del PSOE. Sin embargo, cualquier persona medianamente informada sabe que eso no es verdad y que durante la campaña Sánchez ha mirado con cara de perro a Podemos, caracterizando a su líder como un impostor del que ya no se fía.
Mal asunto este de no perder ni un minuto más en volver al irresponsable asedio público a un líder dotado de una doble legitimidad (primarias y congreso federal), mientras no la pierda tan democráticamente como la adquirió. Díaz ni siquiera ha querido esperar al proceso precongresual que se avecina. De nuevo vuelve a dar cuartos al pregonero en relación con su virtual salto a la fama allende Despeñaperros. Digo virtual porque nunca pasó del amago, aunque haga un cansino uso y abuso de los amagos que nunca se concretan en nada.