• Lunes, 18 de Diciembre de 2017

PINEDA Y BERNAD

Es irritante asistir a la inexpresiva reacción 

Es irritante asistir a la inexpresiva reacción del “todo el mundo lo sabía”, como banda sonora del escándalo por prácticas delictivas apreciadas por el juez Pedraz en el funcionamiento del sindicato Manos Limpias y el grupo Ausbanc, beneméritos resortes de la sociedad civil contra los abusos de los poderosos. Nadie se hace de nuevas desde el encarcelamiento de los máximos responsables de dichas asociaciones “sin ánimo de lucro” (toma nísperos, que diría el maestro Campmany), por estafa, extorsión, amenazas, fraude etc., nadie se hace de nuevas.
Es como si todos estuvieran –estuviéramos– al cabo de la calle sobre las actividades de Miguel Bernad (Manos Limpias) y Luis Pineda (Ausbanc). Todos menos la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, que se hacía un selfi con Pineda unas horas antes de su detención, y Virginia López Negrete, la letrada de Manos Limpias que ejerce la acusación popular contra la infanta Cristina en el caso Nóos y que, asimismo, parece haberse caído del guindo respecto a las actividades de su jefe.
Los medios han perdonado a la presidenta andaluza del uso que podían haber hecho de esa foto tan comprometida. Y en cuanto a la abogada, estamos a la espera de saber si puede repercutir en la marcha del juicio que se lleva a cabo en Palma, pues estamos ante una evidente malversación del papel institucionalmente asignado a la acusación popular (se pidió dinero a cambio de retirarla) y el tribunal podría entender que ha quedado deslegitimada al aparecer vinculada a un presunto delito de extorsión (y otros), investigado por la Audiencia Nacional. Por ahora no hay novedades en este sentido.
No es el caso de la presidenta del la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores), la exministra Elvira Rodríguez, que sí comparte el parecer mayoritario de quienes no se han mostrado sorprendidos por este nuevo escándalo. Al menos respecto a Luis Pineda y Ausbanc: “Yo siempre me preguntaba de qué vivía esta organización”. Pero no consta que hubiera tenido mucho interés en averiguarlo. Seguramente le hubiera bastado una conversación informal con cualquier dircom de grandes entidades bancarias (y pequeñas) o grandes empresas nacionales (y no tan grandes) para saber como funcionaba la captación de publicidad destinada a publicaciones del grupo liderado por Pineda, supuestamente en defensa de los consumidores.
Pero seguramente al estamento que menos ha podido sorprender este escándalo es a la propia clase periodística, bien conocedora de las dinámicas que se generan en la captación de la publicidad, el capítulo más importante en los ingresos de un medio.
Ahí me quedo. No seré más explícito porque no tengo pruebas fehacientes ni ganas de meterme en líos. Pero mis compañeros, especialmente los más veteranos, y los que ocupan o han ocupado cargos directivos, saben de lo que hablo. Y a quienes no lo sepan, les remito a la relación entre el dentista y su paciente, bajo mutuo compromiso de no hacerse daño.