• Sábado, 25 de Noviembre de 2017

La política nacional se dio cita en el sesenta aniversario de la agencia Europa Press, cuyo acto central fue presidido por los reyes.

La política nacional se dio cita en el sesenta aniversario de la agencia Europa Press, cuyo acto central fue presidido por los reyes. Y quienes tuvimos el privilegio de asistir no perdimos la ocasión de pasillear sobre la actualidad informativa. La de casa, centrada en el caso Moix, la moción de censura de Podemos y las cuitas del PSOE. Y la internacional, dominada por el caso del hombre que reina en la Casa Blanca, que es lo que importa comentar aquí y ahora. La mayoría de las opiniones coincidían en valorar la gira europea de Trump como un circo mediático cuyo foco informativo ha preferido fijarse en el lenguaje corporal o gestual del personaje, como elemento de prueba a la hora de procesar sus intenciones sobre la Unión Europea.
En uno de los corrillos formados en torno a don Felipe, alguien dice que el presidente norteamericano ha vuelto a comportarse como un hombre de negocios. Sus dos principales reproches a Merkel tienen que ver con intereses cuantificados en dólares. Por un lado, la gran cantidad de automóviles que la industria germana vende en EEUU (“Eso no puede ser”, dice Trump). Y, por otro, las aportaciones económicas europeas al sostenimiento de la OTAN. No solo es una grosera visión de las relaciones transatlánticas. Es errónea, pues una estrategia comercial que reduzca las ventas de vehículos alemanes en EEUU supondría la pérdida de miles de puestos de trabajo en el país de Trump. Idem, idem, si tenemos en cuenta que si EE.UU aporta más es porque también ejerce el liderazgo militar.
La clave de la discrepancia radica en la diferencia entre intereses y valores. Europa es fundacionalmente una sindicación de valores, que hoy por hoy parece en riesgo de malograrse. Y en ese punto cobra todo su valor el contundente apretón de la mano de Macron a la de Trump (lenguaje gestual), secuenciado con la frase de Merkel: “Los europeos tenemos que tomar el timón de nuestro destino”. En nuestro idioma significa hacer de la necesidad virtud. Es decir, aprovechar los chispazos gestuales o verbales del extravagante inquilino de la Casa Blanca como pretexto para que Europa se busque a sí misma. Y para que se acabe reencontrando en los valores que dieron lugar a la UE después de la segunda guerra mundial. Los mismos que inspiraron a los fundadores de Europa Press en 1957, dicho sea de paso. Cuando el corrillo se deshace, ya sin don Felipe, que siguió confraternizado con los invitados al feliz cumpleaños, constato que han dado mucho de sí las palabras del rey sobre la idea de Europa como algo inseparable de estas otras dos: Democracia y Corona.