La sección primera de la Audiencia Provincial inició ayer el juicio oral contra el hombre acusado de provocar un tiroteo en la inmediaciones de la Domus en junio de 2010 en el que resultó herida de gravedad su esposa. La Fiscalía le acusa de dos delitos de homicidio, ya que también intentó disparar a una de sus hijas, que se encontraba en el lugar de los hechos. Los cargos incluyen tenencia ilícita de armas y quebrantamiento de la orden de alejamiento que pesaba contra él, que pueden costarle 26 años de cárcel.
El hombre, que es de nacionalidad marroquí, reconoció que había adquirido el arma, pero alegó que lo había hecho para “quitarse la vida”. De hecho, indicó en que el día del tiroteo había acudido a la cita con su esposa y sus hijas porque tenía la intención de suicidarse delante de ellas. También afirmó que no se acuerda de nada de lo que ocurrió durante esa jornada. “Soy culpable de quebrantar la orden de alejamiento y de comprar el arma, pero no de ir con la intención de matarla”, insistió.
Respecto a las acusaciones de malos tratos, el procesado aseguró que nunca le había pegado a su mujer y señaló que de haber alguna víctima sería él mismo. “Los malos tratos han sido sobre mi persona durante dos años”, afirmó, para añadir que su relación matrimonial era “respetuosa”. Pese a esta última afirmación, también reconoció numerosos conflictos en el ámbito doméstico: “Mi mujer me echó de casa muchas veces”. También culpó a su expareja de hacerle dormir en el sofá durante nueve meses y tener relaciones con otro hombre. Situaciones que, según él, le habían causado problemas psicológicos por los que estaba a tratamiento y le habían hecho recurrir al suicidio. “Yo lo que quería era abandonar este mundo para descansar”, insistió el hombre, que poco antes de ser detenido intentó quitarse la vida bebiendo líquido anticongelante.
El acusado también atribuyó su comportamiento al hecho de no haber sido capaz de adaptarse a la cultura occidental debido a su religión. “Quería quitarme la vida delante de ellas porque no puedo asimilar la cultura. Me casé como musulmán”, concluyó el hombre, que se echó a llorar en varias ocasiones durante la vista.
“Desgraciadas” > Por su parte, la víctima, que se ha recuperado de las múltiples heridas que le causó el disparo en el rostro, rebatió la declaración de su exmarido indicando que este le había apuntado “directamente” con la pistola y “en ningún momento” había hecho ademán de dispararse a sí mismo. La mujer, que también es de origen marroquí, añadió que el acusado se había acercado a ella y a su hija mayor y les llamó “desgraciadas” antes de detonar el arma. También explicó que tras el disparo se mantuvo consciente y pudo ver como su expareja corría detrás de su primogénita que logró salvarse porque la bala acabó impactando en un vehículo.
La joven, que ahora tiene 17 años, corroboró el relato de su madre; tanto de los hechos del día del tiroteo, como de los malos tratos continuados en el seno familiar. La menor recordó un incidente ocurrido cuando su padre vivía con ellas, en el que este le aplastó el cuello contra un sofá por no querer limpiar.
De hecho, el hombre abandono el domicilio conyugal tras haberle dado una fuerte bofetada en la cara a su entonces esposa. Las víctimas comentaron que tras la separación, el comportamiento del acusado empeoró y que, incluso, unas de las niñas intentó suicidarse por no poder soportar la presión del padre y sus continuas llamadas.