
Una comprobación rutinaria realizada en una vía pública en pleno día degeneró hasta convertirse en una refriega callejera en la que dos agentes vieron peligrar su vida y se vieron obligados a desenfundar las armas. El suceso tuvo lugar el pasado día 14 a las cinco de la tarde en la avenida de Finisterre, a la altura de su cruce con el callejón de Cristales, y fue grabado por un testigo desde la ventana de un domicilio.

Una comprobación rutinaria realizada en una vía pública en pleno día degeneró hasta convertirse en una refriega callejera en la que dos agentes vieron peligrar su vida y se vieron obligados a desenfundar las armas. El suceso tuvo lugar el pasado día 14 a las cinco de la tarde en la avenida de Finisterre, a la altura de su cruce con el callejón de Cristales, y fue grabado por un testigo desde la ventana de un domicilio.
El cámara aficionado colgó la cinta, de más de tres minutos de duración, en Youtube, firmándola con el nombre de Conacho.
Desde la Jefatura Superior explicaron que el incidente se originó en el transcurso de un servicio ordinario de seguridad ciudadana. Dos jóvenes agentes circulaban por la avenida de Finisterre cuando descubrieron una furgoneta que les pareció sospechosa: Se acercaron para comprobarlo y el individuo de la furgoneta se les enfrentó. A la discusión se unió inmediatamente la pareja del sujeto, que increpó a los policías mientras el hombre se dirigía a la furgoneta.
Volvió enseguida empuñando un serrucho con el que amenazó a los agentes. Éstos le apuntaron inmediatamente con sus armas y tuvo que tirar la herramienta y tumbarse en el suelo. Los policías se prepararon para esposarlo y llevárselo detenido. Todo parecía haber acabado, pero entonces una tercera persona (que algunas informaciones identifican como el hermano) se acercó y trató de evitar que se efectuara la detención, sujetando a uno de los policías y tirando de él para apartarlo del sospechoso mientras el funcionario que estaba libre era bloqueado por la mujer, que impidió que acudieran en auxilio de su compañero. En ese momento, el sospechoso quedó solo.
Golpes > Fue entonces cuando el agresor consiguió hacerse con una porra extensible, que utilizó para enfrentarse al patrullero restante. Ambos intercambiaron golpes, el uno con el cuchillo y el otro con la porra, hasta que el agresor consiguió arrebatarle la defensa con una mano mientras seguía tratando de golpear al agente de la ley, que consiguió evitar sus ataques por poco. A pesar del peligro que corría, no llegó a sacar su arma de fuego sino que se retiró y pidió refuerzos. En estas intervenciones siempre hay que tener en cuenta el principio de proporcionalidad de medios explicaron fuentes policiales que muchas veces juega en contra de nosotros, así que todo el mundo se lo piensa dos veces antes de sacar el arma. En cambio, el agresor no dudó en atacar a otro patrullero en cuanto el primero quedó fuera de su alcance.
Al final, la persona que había tratado de impedir la detención logró calmar al hombre al tiempo que entregaba las dos porras a la patrulla de la Policía Nacional, que esperó en la calzada mientras el trío compuesto por los dos hombres y al mujer hacía lo propio en la acera. En pocos segundos hicieron acto de presencia otras tres patrullas de la Policía Nacional así como otra del 092, que rodearon a los sospechosos y se formó un pequeño atasco cuando las unidades convergieron en el mismo punto. Pocos minutos mmás tarde, la avenida, que hasta ese momento estaba prácticamente desierta, se llenó de policías y curiosos.
En las imágenes puede verse cómo la mujer trata de ofrecer explicaciones a las autoridades, explicaciones que no la libraron de ser detenida, junto a los dos hombres, acusados de atentado contra la autoridad. Fuentes policiales afirman que el hombre, de nacionalidad colombiana, es un viejo conocido de las autoridades y que cuenta con varios antecedentes en su haber. Precisamente el día anterior a que tuviera lugar la pelea se había enfrentado a varios agentes de la Policía Local, aunque en aquella ocasión no hubo que lamentar ningún incidente y el sujeto en cuestión (que ahora se encuentra en prisión) no había sido arrestado.

