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LA COLUMNA
GRANDEZA CREADORA
J.A. MARTÍNEZ SEVILLA
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En nuestro mundo globalizado, contradictorio, burbujeante de información, inundado por la técnica y nuevos descubrimientos científicos, el teatro -musas Melpómene (tragedia) y Talia (comedia)- se mantiene incólume para construir el hombre y su conciencia colectiva. Es la fuerza de la palabra que nos hace libres, la idoneidad gestual de actrices y actores, la aportación de autores y técnicos cualificados que nos cuentan historias capaces de motivarnos con sus emociones, tristezas y alegrías. Así vivimos los coruñeses esta grandeza creadora. Sabiendo que necesitamos indagar en nuestro yo -al margen de idearios, propaganda mediática, orientaciones sublimales- para encontrarnos con nosotros mismos, auténticos, reales y verdaderos... sean las compañías de cómicos profesionales o los modestos grupos de aficionados que luchan a brazo partido por un puñado de aplausos. Es el tiempo del diálogo escénico. La sinfonía inconclusa del devenir que se construye en el amanecer diario. Por eso hago especial hincapié en las comparecencias dramáticas. No tengo el don de la ubicuidad y tampoco puedo multiplicarme, pero si escribo en mi hoja de ruta. Baste, pues, reflejar títulos y actuaciones que no he podido disfrutar correspondientes a la IX Mostra de Teatro iIndependiente, donde me constan su buen hacer y éxito en el Fórum: Gemelos, a cargo del grupo Parrocha; Ambición, firmado por Artestudio y Bodas de sangre representada por Los Ciguarales. En otro orden programático, la actual celebración del IX Festival Internacional de Teatro Cómico, Manicómicos, en el Rosalía de Castro durante cinco jornadas muy variadas y ofrecidas por diferentes colectivos teatrales y circenses.
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