Al parecer, lo que no comparte el Gobierno son los incidentes concretos que pueden comportar acciones de violencia, xenofobia y racismo, y no las acciones de Gobierno. Por ello, y ya que miembros de ambos gabinetes aclararon el asunto en Lima, donde se celebró la Cumbre UE-América, el ministro del Interior italiano, Roberto Maroni, dio ayer por cerrado el incidente.
Por tanto, el titular de Interior italiano, Roberto Maroni, consideró que las incautas declaraciones de la vicepresidenta fueron desmentidas por el presidente Zapatero y así aseguró que el incidente en lo que a nosotros respecta está cerrado.
Sin embargo, y pareciendo querer provocar una nueva polémica, el líder de la Liga Norte, Umberto Bossi, que acompañaba en el acto a Maroni, quiso apuntar que los españoles fueron los primeros en disparar contra los inmigrantes y que la diferencia entre los dos países es que los italianos tienen el problema inverso, el problema de echarlos fuera.
Molina > Por su parte, el ministro español de Cultura, César Antonio Molina, afirmó ayer en Palermo, donde inauguró una exposición de arte contemporáneo español, que no ha recibido ninguna queja de nadie sobre las declaraciones efectuadas por la vicepresidenta primera del Gobierno sobre la política de inmigración de Italia.
Molina señaló que su presencia ayer en Palermo pretende demostrar que las relaciones y los vínculos entre España e Italia están en pleno florecimiento.
El ministro del Interior italiano, Roberto Maroni, aclaró ayer que no habrá una regularización de inmigrantes en Italia, pero ha asegurado que se tendrá en cuenta el caso de las situaciones con fuerte impacto social, como el de los cuidadores de enfermos y ancianos.
Maroni dijo que no puede haber una regularización para quien ha entrado de forma irregular, pero tendremos en cuenta, naturalmente, aquellas situaciones que tienen un fuerte impacto social, como el caso de los cuidadores, trabajo desarrollado en su inmensa mayoría por mujeres, indicó en medio de la polémica de racismo.