Tras unos días de merecido descanso de los JJOO, Pekín volvió hoy a la fiesta con el inicio los Paralímpicos, una competición en donde se espera que China vuelva a dominar en el medallero pero también que se conciencie de una mayor necesidad de atención a sus 83 millones de discapacitados.La brillante y colorista ceremonia de inauguración, bella y simple como los cuentos de hadas en palabras de su creador, el coreógrafo y cineasta Zhang Yimou, comenzó con la misma cuenta atrás de fuegos artificiales que sorprendió en la clausura de los Juegos.
Esta vez, sin embargo, esa cuenta regresiva estuvo acompañada por niños de todo el mundo dando la bienvenida a los Paralímpicos desde la Plaza de Tiananmen y otros puntos neurálgicos de Pekín. A continuación, tras la llegada con pompa y boato de la cúpula comunista, se cambió el guión habitual de los recientes Juegos y el desfile de atletas se produjo antes que la parte artística, con grandes vítores para las delegaciones de Reino Unido, Alemania (por sus pancartas en chino), Taiwán, Macao y Hong Kong. La mayor ovación, por supuesto, fue para China, que desfiló en último lugar, mientras que la primera en hacerlo fue Guinea.