El Ideal Gallego Digital
  Domingo, 7 de Septiembre de 2008

MUSEO DE BELAS ARTES “A CIDADE NA ARTE. A CORUÑA VISTA POLOS ARTISTAS”
Como una señorita, de frente y perfil

El centro ofrecerá A Coruña de mil maneras, caprichos de artistas que la han querido retratar a través del tiempo. Por eso, los cuadros que se podrán ver a partir de noviembre en Belas Artes también son historia, de la evolución de la península a la contextualización de la obra en su época. Lugrís, Picasso o de Sotomayor hablan de ella con el pincel.

Como documentos pictóricos, los lienzos interactúan en el espectador. En este caso, el museo de Belas Artes prepara para noviembre un conjunto de obras bajo un mismo denominador común. A Coruña. Y la ciudad se abre ante los ojos del público, se versiona de mil formas hasta sumergirse en el mundo onírico de Lugrís. Ella aparece de frente y perfil como una señorita, en planos generales donde resulta ser una unidad impoluta como con Alejandro Ferrant y en primeros planos, para ser Torre de Hércules, castillo de San Antón o puerto.

Con la exposición “A cidade na arte. A Coruña vista polos artistas”, el centro celebra el 800 aniversario de una península anclada en el Atlántico. De ahí que sólo ella sea la protagonista. La ciudad está en gran formato y en pequeño, con pincelada fina y grandes trazos, los que le da Peteiro jugando con el color como si el cuadro se dividiera en pequeños minifundios. Estamos ante uno de los mayores retratistas de la urbe.

Y junto a joyas del siglo pasado como un Álvarez de Sotomayor o un Francisco Lloréns, se encuentran piezas más actuales de un Abelenda o un Caruncho, perspectivas un tanto distintas como la de Roberto González, reliquias de Picasso y detalles que se escapan del grueso de civilización como el de Martínez Abades.

Es por eso que la muestra es historia. Del cambio y la evolución que sufrió el porción de tierra de un siglo a otro. Y, al igual que A Coruña va dando bocanadas de progreso a medida que los artistas son más contemporáneos, los pinceles hablan también de la influencia de la época, a través del realismo pulcro a la arbitrariedad del color y las formas, como un ejercicio de libertad sobre el marco. El conjunto de piezas se estructura en las siguientes secciones: “A imaxe cartográfica”, “Cronistas e viaxeiros”, “Panorámicas” y “Marcas de ciudad”. En este último apartado tienen espacio los cuadros que retratan una parte importante de la ciudad, ya sea el faro milenario, la zona portuaria y la Dársena, el Castillo de San Antón, la Ciudad Vieja, las playas o el mar del Orzán.

De esta forma, se puede conocer de primera mano los rincones que ellos, los artistas protagonistas, no han querido dejar pasar. El pincel también habla del cariño que va injertado en el paisaje, de la monumentalidad de los edificios o el juego que dan ciertos lugares al ser pasados a la superficie plana de un cuadro.

Además, la muestra es una llamada a la nostalgia para recordar recónditos que ya no están o han cambiado, marcas que siguen perpetuas al paso del tiempo y otras que han tenido que adaptarse al entorno.

Como un viajero, el curioso tiene del 20 de noviembre al 15 de febrero una oportunidad para recuperar una Coruña perdida y encontrar una nueva península, con aires de renovación, ahora que sopla nada menos que 800 velas.








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