Pueden encontrarse buenos precios pero sólo en algunos productos determinados. No todo está rebajado aunque lo que está sirve de gancho para acabar comprando productos de temporada. Esa es la observación de Cristina Munguía después de darse una vuelta por un centro comercial de la ciudad y adquirir algunas prendas de vestir y calzado, entre ellas unas sandalias.La ropa que ya lleva algunas semanas o incluso menos expuesta en las tiendas está como de temporada y lo que está con descuentos es muy poca, explica.
Precios > Por eso, asegura, se ve tan poca gente. Para Cristina Munguía, el público sabe que las grandes cadenas de moda no rebajan todos sus productos y, por eso, la afluencia que se podía ver ayer era muy similar a la que es habitual encontrar en una jornada fuera de los meses establecidos legalmente como período de descuentos.
Junto a unos hábitos de consumir moda cada vez más cambiantes, la joven apunta que hay algo más en una apertura de la temporada de rebajas tan tranquila: la crisis se nota y, a la hora de elegir, la gente prefiere irse de vacaciones que comprar, dice. Es cuestión de prioridades y quizás de esperar a que los precios sigan bajando de aquí a finales del mes de agosto, cuando, de verdad puedan comprarse objetos a precios aptos para los bolsillos más perjudicados por la crisis.