Cerca de cinco mil coruñeses ganaron ayer, de una tacada, el jubileo gracias a una peregrinación organizada por los cuatro arciprestazgos de la ciudad y en la que participaron alrededor de 35 parroquias.Durante todo el día el trasiego de coruñeses que llegaban a Santiago fue aumentando. Así, por la mañana se notaba bastante movimiento en la capital compostelana, sobre todo de fieles que acudieron en sus coches particulares y aprovecharon la jornada completa.
Pero en realidad el grueso de los parroquianos llegó a primera hora de la tarde, bien en las docenas de autobuses fletados, bien en un tres especial que partió a las 16.00 horas de la estación de San Cristóbal, con más de medio millar de peregrinos, repartidos en nueve vagones.
Todos ellos tenían como destino la catedral, donde a las 18.00 horas monseñor Julián Barrió presidió la misa del peregrino, especialmente dedicada a los coruñeses.
Más de lo esperado > La respuesta de los coruñeses sorprendió incluso a los propios organizadores, que habían previsto unas 2.500 personas y que cifraron la asistencia definitiva en alrededor de las 4.500.
Entre quienes participaron en la particular peregrinación, familias enteras y fieles de parroquias de la comarca que quisieron aprovechar la oportunidad.
La presencia de los coruñeses en Santiago no pasó inadvertida, ya que para tratar de mantener cierto orden fueron identificados con pañuelos de colores. Tras la eucaristía, y antes de regresar a la ciudad, tuvieron la oportunidad de callejear por el casco viejo compostelano, visitar alguna de las tiendas de recuerdos o tomarse un tentempié en alguna de las cafeterías. El tren estaba de regreso en la estación de San Cristóbal poco después de las 21.00 horas. Los autobuses remolonearon un poco más y algunos regresaron a su punto de origen pasada la medianoche. Pero todos, satisfechos de haber cumplido con el precepto.