El promotor Pablo Carrasco, que mantiene una serie de litigios en los tribunales con el alcalde de Oleiros, Ángel García Seoane, ha vuelto a denunciar en los juzgados al regidor. En este caso, por un supuesto delito de amenazas.El propio Seoane fue el que hizo pública la querella en una comparecencia que realizó ayer y en la que aprovechó para criticar a los estamentos judiciales por admitir a trámite, según él, todas las denuSeoane compareció para dar su visión sobre la querella susy suárezncias que interpone este constructor domiciliado en la parroquia de San Pedro de Nós.
El alcalde considera paradójica esta actitud de la justicia, ya que asegura que la Fiscalía, sin embargo, desestima las querellas que él interpone contra Carrasco.
Si la justicia de este país continúa por este camino mal vamos, se quejaba el primer edil, que compareció públicamente acompañado por varios miembros del ejecutivo municipal.
Es gravísimo que se pueda vilipendiar y calumniar a un alcalde, al igual que ese hombre pueda decir de mí que lo amenacé con una pistola, añadió Seoane, para negar que él hubiese esgrimido nunca un arma como se relata en la denuncia interpuesta por el constructor oleirense.
El mandatorio local explicó que la querella hace referencia a unos hechos que tuvieron lugar tras una sesión plenaria celebrada el día 5 de febrero, en la que se debatía la aprobación del presupuesto para este año.
Y según consta en un informe elaborado por agentes de la Policía Local cuando finalizó el pleno, dos personas que fueron identificadas como Pablo Carrasco y Juan Antonio García Gil trataron de provocar al regidor, al intentar tropezar intencionadamente con el primer edil.
Más tarde los dos hombres, describe el citado informe, siguieron a varios miembros de la corporación, entre ellos el alcalde, hasta el interior de un restaurante cercano a la casa consistorial. Los agentes, por su parte, permanecieron fuera del establecimiento pero solicitaron refuerzos por si era precisa una intervención policial debido a la actitud mostrada por Carrasco y García Gil.
La querella interpuesta por el constructor hace referencia al momento en que todos abandonaban el restaurante. Carrasco afirma en la denuncia que el alcalde, ya en la calle, lo intimidó mostrándole la culeta de una pistola.
Sin embargo, este extremo no aparece reflejado en el informe policial, que tan sólo indica que los agentes tuvieron que mediar para evitar un conflicto porque Carrasco se mostraba enfadado.