• Domingo, 18 de Febrero de 2018

Los españoles temen menos al infarto que al cáncer, pese a ser la primera causa de muerte

Las enfermedades del corazón son la primera causa de muerte natural en España y una de cada cuatro personas sufrió un accidente cardiovascular directamente o en su entorno familiar, sin embargo, el temor a sufrir un infarto es menor entre la población al de padecer cáncer o enfermedades degenerativas.

Los españoles temen menos al infarto que al cáncer, pese a ser la primera causa de muerte
Un doctor coloca a un paciente un chaleco Holter | aec
Un doctor coloca a un paciente un chaleco Holter | aec

Las enfermedades del corazón son la primera causa de muerte natural en España y una de cada cuatro personas sufrió un accidente cardiovascular directamente o en su entorno familiar, sin embargo, el temor a sufrir un infarto es menor entre la población al de padecer cáncer o enfermedades degenerativas.
Estas son algunas de las conclusiones de la encuesta “Salud cardiovascular y estilo de vida de la población española”, promovida por la compañía farmacéutica AstraZeneca y presentada ayer, que revela la escasa percepción de riesgo que tienen los pacientes cardiacos de su enfermedad. Así, para el 82% de los encuestados el cáncer es la enfermedad que más grado de temor genera, por encima de las enfermedades degenerativas (78%), el ictus (76%) y el infarto (70%).
Este informe cita estudios recientes según los cuales, uno de cada cinco pacientes que sufrió un accidente cardiovascular sufrirá otro infarto de miocardio, ictus o muerte cardiovascular en los tres años siguientes. Sin embargo, según el presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), Manuel Anguita, “existe una baja percepción del riesgo y de la gravedad de la enfermedad cardiovascular”.
De hecho, 100.000 personas padecen un infarto de miocardio cada año en España y las enfermedades cardiovasculares causan la muerte de 63.812 mujeres y 53.581 hombres anualmente. Sin embargo, un 28% de las personas que sufrieron un infarto reconoce que no cambió nada su rutina tras el accidente, frente al 72% que asegura que su vida varió en algún aspecto, y señala la mejora de sus hábitos de vida y el aumento de la dependencia como los principales cambios.
Según Anguita, aún hay un elevado número de pacientes que no son conscientes del elevado riesgo que existe de que se produzca un nuevo infarto.