Los carnavales ancestrales de la Península desfilan en Ourense

Los personajes de algunos de los carnavales rurales más ancestrales de la Península se dan cita este fin de semana en el oriente ourensano, meca de peregrinación para las máscaras procedentes de toda Galicia, Cantabria, Castilla-León, Castilla-La Mancha, Cantabria y Portugal.

Los carnavales ancestrales de la Península desfilan en Ourense

Los personajes de algunos de los carnavales rurales más ancestrales de la Península se dan cita este fin de semana en el oriente ourensano, meca de peregrinación para las máscaras procedentes de toda Galicia, Cantabria, Castilla-León, Castilla-La Mancha, Cantabria y Portugal.
Allí acuden para participar en la cuarta mascarada ibérica de Galicia, un desfile en el que cada una de las compañías se rige por sus propias leyes.
Desafiando a la meteorología, la comitiva conformada por más de seiscientas personas de casi cuarenta grupos, llegados desde diferentes puntos de la Península Ibérica, recorre las principales calles de Viana do Bolo (Ourense) para dar a conocer las singularidades de cada festejo. De este modo, se toma el pulso al carnaval que arrancará ya dentro de una semana en Xinzo y, con posterioridad, en el resto de Galicia.

Plan b
En caso de lluvia, el presidente de la comisión de carnaval de Viana y uno de los promotores de esta iniciativa, Jorge Domínguez, explicó que los organizadores contaban con “un plan b”.
“Los que no puedan desfilar estarán en las naves del Campo da Feira, donde podrán interactuar con el público”, de tal forma que nadie se queda sin ver a estos personajes.
La Vijanera de Silió, en Cantabria; el antruejo de Carrizo de la Ribera o las Talanqueras de San Martín de Castañeda, en Castilla-León, los Diablos y Madamitas de Luzón (Guadalajara); los Sidros de Valdesoto (Asturias); o los caretos de Portugal, son parte de los participantes del cartel de esta edición, en la que se pueden ver a algunos de los mejor conservados de la Península que se vieron casi abocados a desaparecer con la dictadura franquista. De hecho, destaca en concreto la presencia de la Vijanera en Silió (Cantabria), el primer carnaval de Europa del año durante el cual interpretan “coplas” mientras “espantan” a los malos espíritus, declarado junto a Xinzo y Verín de Interés Turístico Nacional.
Por parte gallega, se encuentran los Xenerais do Ulla; los merdeiros de Vigo y el entroido de Cobres (Pontevedra); el Entroido Ribeirao, de Lugo, mientras que la parte ourensana es la que cuenta con más representación, al participar las Pantallas de Xinzo; los Cigarrones de Verín; los Troteiros de Bande y los foliones de Viana y Vilariño de Conso. Cierra la comitiva el Farandulo de To y los caretos de Valverde, Parada y Lazarim, procedentes de Portugal, en una edición en la que aparecen representadas 39 localidades y tres entroidos de Interés Turístico Nacional: la Vijanera, de Cantabria además de Verín y Xinzo.

Tradición
Estos personajes con señas de identidad propia conforman las manifestaciones del carnaval más auténtico de las zonas de montaña de toda Europa. Una tradición que en el caso de España se mantiene viva, a pesar del azote sufrido durante la represión y que provocó la práctica desaparición de las máscaras en muchos lugares. Más allá de sus diferencias, numerosos antropólogos y estudiosos del carnaval coinciden en que todas estas máscaras comparten elementos comunes creando toda una “cultura paneuropea” común.
“Desde el atuendo, son máscaras de invierno que representan el cambio de estaciones, hasta la presencia de elementos autóctonos”, además de su significado, apuntó Domínguez.