Un tiroteo racista en Italia agita el debate sobre la inmigración en plena campaña para las elecciones

Los equipos de emergencia atienden a uno de los heridos en el tiroteo | GUIDO PICCHIO (efe)

Italia condenó ayer un tiroteo que dejó seis personas de raza negra heridas en la ciudad de Macerata, un ataque que ha recrudecido el debate sobre el racismo y la inmigración en plena campaña para las elecciones del 4 de marzo.

Italia condenó ayer un tiroteo que dejó seis personas de raza negra heridas en la ciudad de Macerata, un ataque que ha recrudecido el debate sobre el racismo y la inmigración en plena campaña para las elecciones del 4 de marzo.
El suceso se produjo en la mañana de ayer, cuando un hombre de apariencia ultra abrió fuego en las calles de la apacible localidad de Macerata (centro) desde su vehículo, dejando a su paso seis heridos, todos de raza negra, según las autoridades.
El autor fue detenido horas después a los pies de un monumento en memoria de los caídos en la Guerra Mundial, envuelto en la bandera italiana, realizando el saludo fascista y gritando “Viva Italia”, mientras que en su coche se localizó el arma. El sujeto fue identificado como Luca Traini, un italiano de 28 años que en las elecciones municipales del pasado año concurrió sin éxito con la xenófoba Liga Norte (LN) en la cercana Corridonia.
El tiroteo contra la comunidad inmigrante ha suscitado un enorme debate en un país inmerso en plena campaña electoral para las elecciones generales del próximo 4 de marzo, basado sobre todo en las consecuencias sobre los mensajes racistas en política.
El primer ministro de Italia en funciones, Paolo Gentiloni, del Partido Demócrata (PD, centroizquierda), llamó al resto de fuerzas políticas a no alimentar “una espiral de violencia”.

“Responsabilidad”
“Confío en el sentido de responsabilidad de todas las fuerzas políticas. Los comportamientos criminales no pueden tener ninguna motivación ideológica. Los delincuentes son delincuentes”, apuntó en una breve declaración institucional tras el suceso.
La atención estuvo puesta, en gran medida, sobre el líder de la xenófoba Liga Norte (LN), Matteo Salvini, acostumbrado a arremeter contra los inmigrantes a través de sus muy activas redes sociales. Este político, que concurre junto a Silvio Berlusconi en una coalición que los sondeos dan como posible ganadora, llegó a pedir “detener la invasión” de inmigrantes al comentar en Twitter la noticia sobre el asesinato de una joven de Macerata por el que fue detenido un nigeriano la pasada semana, un suceso en el que los investigadores buscan vínculos con el tiroteo de ayer.
Salvini, abordado por los medios en un acto electoral en Bolonia, expresó su deseo de llegar al Gobierno para “devolver la seguridad a toda Italia, la justicia social, la serenidad” porque, subrayó, “quien dispara es un delincuente, más allá del color de la piel”. Sin embargo, a renglón seguido, precisó que en su opinión “es claro y evidente que una inmigración fuera de control, una invasión como la organizada, deseada y financiada en estos años, deriva en un desencuentro social”. Más tarde, atribuyó “la responsabilidad moral de cada episodio de violencia a aquellos que han llenado el país de clandestinos”.