Merkel y Schulz exprimen sus dotes negociadoras para una gran coalición

La canciller alemana, Angela Merkel, y el líder socialdemócrata, Martin Schulz, exprimieron ayer sus dotes negociadoras en busca de un preacuerdo para una gran coalición digerible para todos los partidos implicados.

Merkel y Schulz exprimen sus dotes negociadoras para una gran coalición
Angela Merkel habla con los medios de comunicación a su llegada a la última ronda de conversaciones | Clemens Bilan (efe)
Angela Merkel habla con los medios de comunicación a su llegada a la última ronda de conversaciones | Clemens Bilan (efe)

La canciller alemana, Angela Merkel, y el líder socialdemócrata, Martin Schulz, exprimieron ayer sus dotes negociadoras en busca de un preacuerdo para una gran coalición digerible para todos los partidos implicados.
La última jornada en la ronda de reuniones denominadas de “sondeo” se abrió a primera hora de la mañana de ayer con la intención de no cerrarla hasta haber logrado el objetivo, sin importar a qué hora de la noche o de la madrugada pudiera ocurrir.
Al cierre de esta edición, todavía no se había llegado a un acuerdo. La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y su hermanada Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera, liderada por Horst Seehofer, acudieron a la cita dispuestos a ceñirse a la consigna de discreción, después de que el Partido Socialdemócrata (SPD) les responsabilizara de las filtraciones a los medios de comunicación en días anteriores.

Acuerdos
A lo largo de las horas trascendieron al exterior informaciones sobre supuestos acuerdos o principios de acuerdo en torno al paquete de rebajas fiscales y ayudas a la familia y la construcción de vivienda, con un volumen de 45.000 millones de euros, pese a que las propuestas del SPD pueden tener un coste de más del doble de esa cifra.
Supuestamente también habría consenso para subir la tarifa impositiva máxima del 42% actual al 45%, pero no en torno al llamado “impuesto para ricos” que grava a grandes fortunas y que exige el SPD, ni tampoco para mejorar las pensiones o rebajar la cuota del seguro de desempleo.

Persistían también los disensos en política migratoria y en las restricciones impuestas en 2016 a la reagrupación familiar de los refugiados, que deberían levantarse en marzo y que quiere mantener la CSU bávara y el ala mas derechista de la CDU. Correspondía a los tres líderes resolver directamente estos disensos en la recta final de la negociación, a la espera de que hoy cada partido pueda discutir los resultados alcanzados, por separado.
El destino político de la canciller y el líder socialdemócrata estaba supeditado a lo que ocurriese en esta compleja negociación.
Ni uno ni otro pueden desear ir a nuevas elecciones, ya que, según la mayoría de los sondeos, sus formaciones perderían apoyo y podría salir beneficiada la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
Alemania lleva más de tres meses y medio ya esperando la formación de Gobierno, desde las elecciones generales del 24 de septiembre, aunque la anómala situación política, que ha dañado la credibilidad tanto de Merkel como de Schulz, no ha hecho mella por el momento en su fortaleza económica, según datos oficiales.
La economía alemana cerró 2017 con un crecimiento del PIB del 2,2%, el mayor impulso registrado en seis años, debido principalmente al consumo y las inversiones, como grandes factores de impulso interno.
La popularidad de Merkel sí se ha resentido y un 56% de los ciudadanos cree ahora que, incluso si llega a formar gobierno, no terminará la legislatura, sino que delegará en un sucesor, según una encuesta publicada ayer por el diario económico “Handelsblatt”.
La CDU/CSU se impuso en las generales, pero con su segundo peor resultado desde 1949.