Merkel y Schulz apuran las negociaciones para acabar la semana con un acuerdo

El líder socialdemócrata, Martin Schulz | Clemens Bilan (efe)

El bloque conservador que lidera la canciller alemana, Angela Merkel, y los socialdemócratas de Martin Schulz están afrontando este fin semana la fase final de las negociaciones para intentar reeditar la gran coalición de gobierno, pero con diferencias todavía sobre la mesa.

El bloque conservador que lidera la canciller alemana, Angela Merkel, y los socialdemócratas de Martin Schulz están afrontando este fin semana la fase final de las negociaciones para intentar reeditar la gran coalición de gobierno, pero con diferencias todavía sobre la mesa.
Los grupos de trabajo mixtos concluyeron el viernes su labor y estaba previsto que los equipos negociadores estuviesen reunidos todo el fin de semana con la esperanza de poder presentar un acuerdo hoy, aunque Schulz dejó claro que no quería presiones.
Merkel y Schulz aseguraron el viernes que en la última semana se han alcanzado acuerdos en múltiples áreas, pero reconocieron que persisten diferencias en ciertas cuestiones clave, lo que dificulta que se cierre un pacto global. “Tenemos la buena voluntad de superarlas. Pero nos queda por delante un trabajo enorme. Espero que sea posible pero, como he dicho, queda mucho”, aseguró la canciller tras señalar que hay “toda una serie de puntos de disenso muy serios”.

Financiación
Más de cuatro meses después de las elecciones generales, el secretario general de los conservadores bávaros, Andreas Scheuer, recordó ayer que la meta era acabar hoy, y explicó que todavía había que precisar la financiación de algunas de las medidas acordadas. La vicepresidenta del Partido Socialdemócrata (SPD), Manuela Schwesig, apuntó por su parte que seguían pendientes de acuerdo dos temas claves para su formación: medidas para acabar con los contratos temporales injustificados y para garantizar la igualdad de los seguros médicos.
El calendario acordado por ambos bloques prevé cerrar un posible pacto de Gobierno este fin de semana, pero incluye también la posibilidad de dos días extra de reuniones si los equipos lo ven necesario. Pero la dirección del SPD todavía deberá convencer a sus cerca de 440.000 militantes de las bondades del pacto para que lo avalen en una consulta vinculante.
La izquierda del partido y las juventudes rechazan una nueva gran coalición con Merkel, que está en puertas de un cuarto mandato, y Schulz necesita ofrecer un buen acuerdo a sus camaradas, después de que hace dos semanas, en un congreso extraordinario, solo el 56% avalara el inicio de las negociaciones con los conservadores. El expresidente del Parlamento Europeo, que asumió las riendas del SPD hace un año como la gran esperanza frente a Merkel, llevó al partido en las elecciones de septiembre a los peores resultado de su historia (20,6%) y se ve cuestionado en sus decisiones, tras rechazar de plano una nueva gran coalición y defender después la alianza con los cristianodemócratas.
Aunque nadie habla en público del reparto de cargos en el gabinete, no cesan los rumores sobre el futuro de Schulz, a la espera de ver si rompe también la segunda promesa que hizo tras fracasar en los comicios, cuando garantizó que no formaría parte de un gabinete dirigido por Merkel.