May afronta su Navidad más convulsa tras el pulso con la UE por el Brexit

La primera ministra británica, Theresa May | Jakub Kaminski (efe)

La primera ministra británica, Theresa May, afronta este año su Navidad más convulsa tras haber mantenido, en los últimos meses, un intenso pulso con la Unión Europea para llevar a buen puerto las negociaciones del Brexit.

La primera ministra británica, Theresa May, afronta este año su Navidad más convulsa tras haber mantenido, en los últimos meses, un intenso pulso con la Unión Europea para llevar a buen puerto las negociaciones del Brexit.
Desde que la líder tory pusiera oficialmente en marcha el pasado marzo la desconexión del país del bloque común –votada en el referéndum del 23 de junio de 2016–, May ha tenido que afrontar un camino lleno de escollos y responder a un sinfín de interrogantes sobre las condiciones en las que el Reino Unido dejará la UE, en marzo de 2019.

Pese a las turbulencias, el Gobierno de Londres ha logrado llegar a diciembre habiendo rematado la primera fase del proceso de diálogo con Bruselas –algo que llegó a parecer misión imposible– para así poder afrontar una segunda etapa, en la que se intentará definir la futura relación comercial entre ambas partes.
Durante los últimos meses, May se ha empleado a fondo con sus socios europeos para desenmarañar las incógnitas que todavía suscitan algunos de los asuntos clave para Londres y Bruselas, entre ellos la situación legal de los comunitarios, la frontera entre las dos Irlandas y la factura final de la separación.
El futuro de los expatriados comunitarios ha sido motivo constante de debate político en un país donde hay registrados unos 3,15 millones de ciudadanos de países de la Unión Europea –de los cuales 132.000 son españoles– frente a los 900.000 británicos que viven en diferentes puntos del continente, según datos de Londres.

Asentados
La pasada semana, la titular de Interior, Amber Rudd, aseguró que sus derechos han sido “salvaguardados” como parte del principio de acuerdo alcanzado con la UE, por el que esas personas gozarán de un nuevo estatus de “asentados”, que se podrán solicitar y obtener de manera sencilla.
El pacto forjado sobre las condiciones de la salida asegura que los derechos de los comunitarios y sus familias “continúan siendo los mismos, con el acceso al sistema sanitario, los subsidios y las pensiones protegidos” y que “los familiares cercanos que viven fuera del Reino Unido mantienen el derecho de venir en un futuro”.
Tras un tira y afloja, ambas partes parecen, también, haber llegado a un consenso sobre la manera de calcular el monto final de la “factura” del Brexit, que presuntamente oscila entre los 40.000 y los 45.000 millones de euros; y May se ha comprometido, en varias ocasiones, a que no habrá “fronteras duras” entre las dos Irlandas.
Pese al intenso pulso político entre los Veintisiete, liderados por el negociador jefe, Michel Barnier, y Londres, que delegó en la cartera para el Brexit” en David Davis, el pasado día 8, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, anunciaba que se habían logrado los “progresos suficientes” para dar paso a la segunda fase del diálogo.
En medio del arduo proceso, May anunció en abril la convocatoria de elecciones anticipadas para junio, en vez de esperar hasta 2010 –la fecha prevista en el calendario electoral– confiando en ampliar su mandato, amparada en los buenos resultados de los sondeos de opinión.