Sin resultados terminó ayer el tercer día de negociaciones de la canciller alemana, Angela Merkel, con sus socios de Gobierno y la oposición en busca de un candidato común que sustituya en la presidencia del país a Christian Wulff, quien dimitió el viernes por un escándalo de corrupción.
La intención de dar una “solución rápida” a la crisis, sugerida por el presidente del grupo parlamentario de la Unión Cristianodemócrata, Volker Kauder, se desvanece con el paso de los días para cumplir el deseo de Merkel de encontrar un “candidato de consenso”.
La coalición de gobierno -formada por la CDU de Merkel, la bávara Unión Cristianosocial
y el Partido Liberal (FPD)- volvió a reunirse durante horas a puerta cerrada en la Cancillería y, a su salida, los representantes optaron por no hacer declaraciones.
Además, invitaron a un encuentro al Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y Los Verdes, las dos mayores formaciones de la oposición, tras mantener con ellos contactos durante la jornada.
No obstante, los partidos tienen hasta el 18 de marzo para presentar un candidato a la Asamblea Federal, el organismo que lo elige por votación y que agrupa a los 620 parlamentarios alemanes y a un número igual de representantes de los estados federados.
La mayor parte de nombres que se barajaron este fin de semana se topó con la negativa de alguna de las partes, como parece ser el caso del más citado, el pastor luterano Joachim Gauck: avalado por el SPD y Los Verdes, aceptado por el FPD y preferido por la mayoría de la población según las encuestas, pero visto con recelo desde la CDU.





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