En un ambiente de alegría y euforia, los libios salieron ayer a las calles con la bandera de la independencia y carteles para celebrar el primer aniversario de la Revolución del 17 de Febrero, que acabó con el régimen del fallecido Muamar al Gadafi tras ocho meses de conflicto armado.
Sin embargo, el entusiasmo que desde la noche de ayer inunda las calles de muchas ciudades, especialmente Trípoli y Bengasi, contrasta con la plomiza marcha de la transición política, inmersa en numerosas dificultades administrativas, políticas y de seguridad. Miles de personas acudieron ayer al rezo del mediodía en las distintas mezquitas del país, coincidiendo con el aniversario del día en el que los libios rompieron con cuatro décadas de silencio el 17 de febrero de 2011.





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