Equipos de forenses iniciaron ayer en Tegucigalpa la ardua tarea de identificación de las 355 víctimas del incendio de una cárcel del centro de Honduras, cuya causa aún no ha sido esclarecida.
La Fiscalía concluyó esta madrugada el traslado a Tegucigalpa de los cadáveres de las víctimas en contenedores refrigerados, mientras que hubo dos presos más que murieron el miércoles en el Hospital Escuela de la capital hondureña por las heridas que sufrieron.
Todos los cuerpos fueron trasladados a Tegucigalpa y serán entregados a sus familiares lo más pronto que se pueda, dijo ayer a los periodistas el fiscal general adjunto, Roy Urtecho. Centenares de familiares de las víctimas se concentran desde la noche del miércoles en Tegucigalpa entre muestras de dolor.





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