• Martes, 21 de Noviembre de 2017

Asciende a 400 la cifra de muertos por el terremoto de 7,3 grados en la frontera entre Irán e Irak

Más de 400 personas murieron y 6.700 resultaron heridas por el seísmo que devastó el oeste de Irán, donde ayer seguían a contrarreloj las tareas de rescate para intentar hallar supervivientes entre las ruinas.

Asciende a 400 la cifra de muertos por el terremoto de 7,3 grados en la frontera entre Irán e Irak
Miembros de los servicios de rescate cargan con el cuerpo de una de las víctimas, en Irán | ABEDIN TAHERKENAREH (efe)
Miembros de los servicios de rescate cargan con el cuerpo de una de las víctimas, en Irán | ABEDIN TAHERKENAREH (efe)

Más de 400 personas murieron y 6.700 resultaron heridas por el seísmo que devastó el oeste de Irán, donde ayer seguían a contrarreloj las tareas de rescate para intentar hallar supervivientes entre las ruinas.
Edificios convertidos en escombros, vehículos aplastados, campamentos improvisados para los damnificados y comercios y escuelas cerrados eran el desolador paisaje de varias poblaciones de la provincia occidental de Kermanshah, fronteriza con Irak.
El seísmo, de 7,3 grados en la escala de Richter y que tuvo la noche del domingo su epicentro en la frontera entre Irán e Irak, arrasó varias localidades iraníes y provocó ayer nuevas réplicas. Ante la magnitud de la tragedia, las autoridades iraníes movilizaron a todos los cuerpos de seguridad, incluidos el Ejército y los Guardianes de la Revolución, para acelerar las tareas de rescate y de retirada de escombros.
Mientras, en los alrededores de los edificios en ruinas de la población de Sarpul Zahab, la más damnificada, cientos de personas esperaban con angustia noticias de sus allegados, desaparecidos desde que la noche del domingo la tierra tembló.

Malas noticias
Para algunos nunca llegaron buenas nuevas. La joven Moradijah, quien explicó que su tía y sus dos primos estaban bajo los escombros de un edificio de protección oficial, fue testigo horas más tarde de que cómo los equipos de rescate sacaban sus cuerpos.
“Anoche llamamos por teléfono a nuestros familiares y, al no poder localizarlos, vinimos a buscarlos”, contó la estudiante, sin poder controlar el llanto.
Las tareas de rescate y desescombro, en las que se emplean perros rastreadores y grúas, debieron detenerse momentáneamente en alguna ocasión a causa de las réplicas del temblor. Los congregados imploraron desconsolados ayuda al cielo y al muy venerado imán Husein, el tercero de los chiíes y nieto del profeta Mahoma. Otros tenían familiares heridos. La amplitud del desastre colapsó o destruyó los centros sanitarios de las localidades más afectadas como Sarpul Zahab, Eslamabad Gharb y Ghasr Shirin.
Ante esta situación, las autoridades enviaron diecinueve helicópteros y tres aviones a dichas zonas, algunas de las cuales como Ghasr Shirin parecían ciudades fantasma, para trasladar a los heridos a hospitales cercanos.
En estas labores también se utilizaron unas 140 ambulancias, según explicó a la televisión estatal el vicepresidente de la Organización de Gestión de Crisis de Irán, Behnam Saidi.
Numerosos edificios se derrumbaron y los daños eran ayer aún difíciles de cuantificar, debido a que todavía permanecían cortadas las comunicaciones y las carreteras de acceso a algunas zonas remotas.
El presidente iraní, Hasan Rohaní, dijo ayer que es “imperativo que todos los organismos competentes y de socorro trabajen en plena colaboración para proporcionar ayuda, alojamiento y atención a los heridos”. También garantizó que su Gobierno apoyará a las víctimas con “todos sus recursos”. El líder supremo iraní, Ali Jameneí, también subrayó en que todas las capacidades del país deben “usarse rápidamente” para evitar que aumente el número de muertos en Kermanshah.
Sin embargo, muchos de los damnificados no ocultaban su malestar por la falta de ayuda tras perder sus casas y tener que alojarse en tiendas de campaña.