4:05 h. Sábado, 20 de diciembre de 2014

 

La desconfianza reina entre los parados del naval ante la decisión de Europa sobre el tax lease

| Actualizado 07 Julio 2013 - 02:32 h.
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ángel vila (d), ángel nicolás rodríguez (c) y luis pita (i), tres parados del sector naval, conversan a la entrada de un astillero vigués. efe/salvador sas
ángel vila (d), ángel nicolás rodríguez (c) y luis pita (i), tres parados del sector naval, conversan a la entrada de un astillero vigués. efe/salvador sas

A escasos once días de que la CE dicte sentencia sobre el tax lease, la desconfianza en que la ofensiva postrera de las administraciones y el sector naval dé sus frutos impera entre los trabajadores, especialmente entre quienes la crisis se llevó por delante.
Los hay que ven una tercera reconversión del naval tras la de los años ochenta y noventa, pero esta vez “encubierta”, y otros hablan de “un plan orquestado” para acabar con la industria y surtir de “personal cualificado” a los astilleros del norte europeo.
En conversación con Efe, Luis Pita, Ángel Vila y Andrés Nicolás Rodríguez relatan su drama personal, apenas una muestra de los 10.800 empleos que los sindicatos calculan que se han perdido en la ría de Vigo desde 2009, y expresan su escepticismo sobre la viabilidad futura del naval.

presión del norte europeo
Luis Pita, de 51 años, tras 17 en la auxiliar Islas Montajes y Talleres, que entró en concurso de acreedores víctima de la crisis de Barreras, está convencido de que la mano de los grupos de presión del norte europeo está detrás de la situación del naval español.
Cree que España resulta “un competidor incómodo” por su “capacidad”, al contar con mano de obra cualificada, y se remite a la emigración creciente de trabajadores a los astilleros holandeses, franceses e ingleses.
De hecho, recientemente un astillero holandés hizo un “casting” en Vigo para reclutar a personal al mismo tiempo que una ETT alemana ofrecía cerca de un centenar de puestos de trabajo, la mayoría para el naval.
Cuando se quedó parado en 2011, Luis Pita, casado y con dos hijos también desempleados, apostó por la construcción porque era “el único resquicio” que le quedaba, pero con el paso del tiempo admite que erró en la elección. También buscaron una salida en la construcción Andrés Nicolás Rodríguez, de 60 años, con 15 de experiencia en la auxiliar como tubero, y Ángel Vila, de 54 años, víctima de la primera reconversión del naval en los 80.
El primero, que cobra una prestación de 426 euros, apenas consiguió un contrato de un mes en los dos años que lleva parado, mientras que el segundo, que salió de Barreras en 1978, sí que halló sitio en la construcción.
Cuenta Ángel Vila que el naval está “peor que nunca” y que se le está “dejando morir poco a poco”. Cree que el comisario Almunia “no es el único culpable” pero se ha erigido en un “buen cabeza de turco”.