• Domingo, 22 de Octubre de 2017

Galicia cumple 20 años del mayor terremoto de su historia, que provocó una muerte e hizo mover el crucifijo de Fraga

Triacastela fue el epicentro, con 5,1 grados, en una zona en la que "siempre" habrá temblores, pero "es difícil" que haya uno catastrófico

Galicia cumple 20 años del mayor terremoto de su historia, que provocó una muerte e hizo mover el crucifijo de Fraga

La tierra tembló en Galicia a las 1,50 horas de las madrugada del 22 de mayo de 1997 como nunca lo había hecho antes. El terremoto, de 5,1 grados en la escala de Richter (intensidad VI en la escala macrosísmica europea), tuvo su epicentro en Triacastela, un pequeño municipio de la provincia de Lugo con menos de 700 habitantes por el que pasa el Camino de Santiago y en el que los vecinos se han acostumbrado a los seísmos.

En una entrevista con Europa Press, el director de la Red Sísmica Nacional, Emilio Carreño, subraya que en el catálogo de sismos del Instituto Geográfico Nacional este es el terremoto de "mayor magnitud" registrado en Galicia.

"No tenemos constancia de terremotos catastróficos en épocas históricas en Galicia", explica Emilio Carreño, que indica que la base datos recoge testimonios documentales de centenares de años, pero en ningún caso se ha pasado de 5,1 grados en la Comunidad.

Esta sacudida se sintió en toda Galicia y el Oeste de Castilla y León --también fue detectada en el conjunto de instrumentación sísmica de la Península, si bien se registran todos los temblores aunque sean de escaso nivel--. Sacó de sus casas a todo el pueblo de Triacastela y a buena parte de vecinos de municipios lucenses como Sarria y Becerreá, en el conocido como el triángulo sísmico de la Comunidad.

PEQUEÑOS DAÑOS MATERIALES Y UN INFARTO

Aquella madrugada los servicios de emergencias y Protección Civil de varias poblaciones cercanas a Lugo se colapsaron momentáneamente y la Radio Galega llegó a recibir más de 10.000 llamadas de oyentes. A modo de ejemplo, la Policía Local de Santiago de Compostela informaba de que algunos vecinos salieron de sus hogares "aterrorizados" por el corrimiento de muebles, sin saber lo que estaba ocurriendo.

Más allá de momentos de angustia, no dejó importantes daños materiales, a excepción la caída de una casa en construcción en Becerreá --en un municipio en el que también hubo desperfectos en el centro médico y la iglesia de San Juan--, el desplome del tejado y una pared de un cobertizo semiderruido en Pedrafita do Cebreiro (Lugo) y el realojo de los inquilinos de una vivienda en Láncara por la caída de una fachada. También hubo cristales de ventanas rotos, pequeños desprendimientos en carreteras comarcales y alguna grieta en edificios antiguos de Verín y Ribadavia (Ourense).

Sin embargo, este temblor provocó una víctima mortal, ya que un vecino de Sarria (Lugo) de 40 años sufrió sobre las 6,30 horas de la madrugada de ese 22 de mayo un infarto de miocardio, cuando se encontraba en un descampado al que había acudido acompañado de otros vecinos huyendo de los movimientos de tierra, según informó en su momento la Policía Local.

El caso es que desde el 11 de mayo de 1997 se venían produciendo terremotos con origen en las proximidades de Triacastela. Asimismo, después del movimiento de tierras del 22 de mayo hubo decenas de réplicas que alarmaron aún más a la población. Entre ellas, unos minutos después tuvo lugar un movimiento en Baralla de 4,9 grados, el segundo más grande en la historia de Galicia.

DE MOVER EL CRUCIFIJO DE FRAGA A DESPERTAR AL PRÍNCIPE FELIPE

Este terremoto provocó que se moviese el crucifijo de la pared bajo el cual dormía el por entonces presidente de la Xunta, el popular Manuel Fraga.

Así lo contó él mismo al descartar que su sucesión al frente del partido en Galicia estuviese sobre la mesa. Con todo, advirtió: "Ese tema puede plantearse mañana si por un terremoto se me cae encima un santo precioso que tengo encima de la cabeza de mi cama, que ayer se movía bastante", en alusión al temblor de horas antes.

Fraga también informaba de que el Gobierno gallego preparaba un "documentiño claro y preciso" con las instrucciones a ciudadanos "más prudentes para evitar nerviosismo en casos como los que se pudieran repetir".

El por entonces Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, afirmaba que también había notado en León el temblor de tierra mientras dormía en el Hostal San Marcos, tras recorrer la ciudad en su segundo día de estancia oficial en Castilla y León.

"HABRÁ SIEMPRE TERREMOTOS" EN LA ZONA

"Seguro que habrá siempre terremotos", así de claro se expresa el director de la Red Sísmica Nacional sobre cómo será el futuro en el triángulo sísmico gallego, ya que "son pequeñas fallas activas que se van cargando de esfuerzos y, de vez en cuando, se relajan".

Pese a ello, en conversación con Europa Press, Emilio Carreño sentencia: "No nos preocupa mucho el tema, porque son fallas pequeñas, es difícil que se produzca un terremoto grande".

La base de datos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) "en la zona de Galicia solo tiene ahora mismo marcadas una serie de fallas pequeñas, que son cortas", en dirección Norte-Sur y paralelas en la provincia de Lugo, que "es como un triángulo donde están concentrados todos los terremotos y estas fallas".

Carreño avisa que "para que haya un terremoto de grandes dimensiones hace falta que la falla que la produce sea muy grande" y "los geólogos hablan de que no existe ninguna estructura muy grande capaz de generar esos terremotos" en la zona.

EVOLUCIÓN TECNOLÓGICA EN 20 AÑOS

Asimismo, Carreño hace balance sobre la evolución tecnológica en la detección en estos últimos 20 años, ya que "ha aumentado muchísimo el número de estaciones sísmicas".

En el 97 "todavía eran estaciones de registro analógicas, de un solo componente, es decir, que registraban el movimiento de la partícula del suelo, pero solo el vertical, y ahora es Norte, Sur, Este, Oeste y el movimiento vertical". Además, "ya no se saturan fácilmente" y actualmente existe mayor amplitud tecnológica de frecuencia para medir en hercios.

En concreto, todos los terremotos por encima de 4 grados en Galicia han ocurrido en la provincia lucense. "A medida que se ha mejorado la instrumentación" se han detectado temblores en el mar gallego, "en dirección perpendicular a la costa", pero "ninguno pasa de magnitud de 5,1".

De tal forma, "a nivel tecnológico está muy controlado cualquier terremoto", "incluso los muy pequeños son registrados", con instrumentos como sismógrafos y acelerógrafos. También ha mejorado la normativa para la "construcción sismorresistente".

Además, la Xunta tiene en marcha el Plan Especial de Protección Civil fronte ao Risco Sísmico de Galicia (Sismigal) para conocer el peligro existente frente al de movimiento de tierras, que establece la organización de procedimientos de actuación ante urgencias.

LOS TEMBLORES EN TRIACASTELA COMO "ALGO IDENTITARIO"

Por su parte, en declaraciones a Europa Press, la alcaldesa de Triacastela, Olga Iglesias, explica que en el pueblo los terremotos se afrontan "con tranquilidad", porque "no es una zona sísmica de alto peligro como puede ser el Sur de Europa".

De hecho, el pasado mes de abril Triacastela registró un nuevo temblor de 3,5 grados. "Tenemos que vivir con ello porque no es algo de ahora", asevera la regidora.

Iglesias se encontraba en la ciudad de Lugo estudiando la carrera de Veterinaria cuando se produjo el terremoto del 22 de mayo de 1997. "Me acuerdo perfectamente de que sintió en Lugo", rememora. Su familia estaba en Triacastela y contaba cómo "la mayor parte de la gente salió de sus casas, casi nadie se quedó".

"En aquel momento supuso para la población bastante impresión y a mucha gente le afectó con tratamiento para dormir", recuerda la alcaldesa lucense.

Finalmente, Olga Iglesias reflexiona sobre cómo la cuestión de los terremotos "se ve con desenfado" y como "algo identitario" en Triacastela. Como muestras cita la celebración del maratón de montaña 'Terremoto Trail' y al Terremoto Club Enduro, que toman sus nombres de los movimientos sísmicos.