El secretario de Organización del PSdeG, Pablo García, advirtió ayer a los críticos con la gestión actual del partido que “ahora es el momento de debatir” sobre ideas y personas para dirigirlo, y “no dar un voto de castigo a nadie” después, en el XII Congreso.
Tras reunirse con los secretarios de organización provinciales, dijo que su partido saldrá del congreso “más fuerte y unido” y que una vez que se aprueben el domingo los nuevos documentos “serán los de todos”.
En concreto se refirió, en respuesta a preguntas de los periodistas, al alcalde de Vigo, Abel Caballero, al que replicó que el si el partido “hay que cambiarlo y mejorarlo” será “empezando desde Caballero, a yo mismo”.
También se dirigió al alcalde vigués para asegurar que la organización que decidan o los aspectos “que queramos cambiar y mejorar el domingo por la noche serán los de todos”.
García interpretó que la falta de apoyo ayer en la agrupación de Vigo a la gestión de la dirección del PSdeG fue “un voto de castigo” por la polémica surgida en torno a Carmela Silva, la segunda de Caballero en el ayuntamiento vigués, a la que el líder del PSdeG, Manuel Vázquez, exigió dimitir en el municipio.
“Es obvio que existe una discrepancia clara entre la dirección gallega y la de Vigo en el caso de las incompatibilidades”, reconoció, y consideró que la falta de apoyo vigués al informe de gestión “se circunscribe a este tema”. Por eso, insistió en que “no es necesario dar un voto de castigo a nadie” y que el debate “tanto de personas como de organización es saludable” pero hay que “hacerlo ya”.
García manifestó que está dentro de la “normalidad” que haya más candidatos a liderar el partido que Vázquez, aunque recordó que esta es de momento la única candidatura presentada.
Por lo que respecta a las dimisiones en el PSdeG de Vigo, no quiso entrar a evaluarlas más allá de que “no queda más que asimilarlas y respetarlas”, pero indicó que “no comparte” la idea de que en el partido no se puede “hablar u opinar”. “No se caracteriza el partido por limitar opiniones”, afirmó García, por lo menos en lo que se refiere a los órganos nacionales sin querer “dar cuenta de los de Vigo”.





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