La portavoz de Sanidade del BNG, Ana Luisa Bouza, manifestó ayer su enérgico rechazo a la puesta en marcha de la instrucción por la que, “a partir de ahora los gallegos tendrán que pagar diez euros por la renovación de la tarjeta sanitaria”.
La nacionalista considera que esta medida se “coló por la puerta de atrás”, ya que fue incluida en la Ley de Acompañamiento de los presupuestos gallegos, y se trata de una tasa que no discrimina en función de los ingresos de cada usuario, según manifiesta en una nota de prensa en la que informa de esta instrucción.
Bouza recordó que su formación es “totalmente contraria” a la imposición de esta medida por parte de la administración que preside Alberto Núñez Feijóo.
El BNG también criticó que, “no es de recibo” que se imponga una tasa por deterioro o extravío cuando “en muchos de los supuestos que contempla la instrucción es difícil determinar si la renovación va a producirse por un mal uso” del documento.
Así, la parlamentaria considera que un paciente podría encontrarse ante la situación de pagar “por su uso frecuente”, que puede conllevar deterioro, algo que “nunca debiera implicar un coste para el ciudadano”.





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