• Jueves, 14 de Diciembre de 2017

Restauran las cubiertas abovedadas de la Alhambra

Restauran las cubiertas abovedadas de la Alhambra
Las nuevas cubiertas abovedadas del Baño Real de la Alhambra |  m. ángel molina (efe)
Las nuevas cubiertas abovedadas del Baño Real de la Alhambra | m. ángel molina (efe)

El conocido como Baño Real de la Alhambra, el único medieval islámico que se conservó casi íntegro en Occidente, luce nuevas cubiertas abovedadas tras haber sido sometido a una compleja restauración que permitió ahondar en los usos de este singular espacio, considerado una de las joyas del monumento.
Fue un problema de filtraciones y humedades lo que llevó al Patronato de la Alhambra y Generalife a acometer este proceso de restauración en las bóvedas y paramentos interiores de los baños que se prolongó dos años en una primera fase de intervención, presentada por el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez.
Ubicado entre los emblemáticos palacios de Comares y de los Leones, el Baño de Comares o Baño Real, como se conoció después por el uso privado que hicieron de él los Reyes Católicos tras la Reconquista de Granada, fue construido por el sultán Ismail I (1314-1325) y continuado por Yusúf I (1333-1354).
Heredero, desde el punto de vista de su construcción, de los baños romanos, cuenta entre sus salas con una especialmente singular que durante este mes será abierta al público de manera excepcional. Se trata de la Sala de las Camas, que según explicó Pedro Salmerón, arquitecto de la Alhambra, era la de “máxima relajación” y donde el sultán y sus invitados se despojaban de sus ropajes y se recostaban mientras, posiblemente señalan, escuchaban tocar a los músicos.
Al baño, cuyas cubiertas fueron intervenidas en numerosas ocasiones, la última a finales del siglo XX, se accedía por el Patio de Arrayanes atravesando la puerta que aún se conserva, mientras que la entrada a la caldera se hacía de forma independiente.
La luz, dominante en todos los rincones del ‘hammam’, aporta una versatilidad en la ambientación de este baño que le confieren una apariencia mágica, explica el arquitecto. Esta primera fase presupuestada en 1,16 millones de euros permitió el descubrimiento de técnicas artesanales medievales en las cubiertas abovedadas.