De Instagram a la vida real, así serán las bodas del futuro

Exposición de vestidos de Hannibal Laguna | Emilio Naranjo (efe)

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Las redes sociales llenan de ideas la mente de los novios, pero la realidad se impone al mundo virtual y, antes de contratar cualquier detalle de la boda, se quiere ver, palpar y hablar con quien más sabe de vestidos, viajes, menús y diversión, para un día que todos esperan que sea inolvidable.
Un recorrido por el salón 1001 Bodas, que abrió ayer sus puertas en Ifema, así lo demuestra, como explica la directora de la empresa de organización de bodas Taste & Celebretion, Rebeca Díez, quien cuenta que en la primera reunión la pareja se sienta con el móvil en la mano para mostrar “directamente, una foto de Instagram o Pinterest (redes sociales) y decir: esto es lo que quiero”, reconoce la experta en ceremonias.
Pero lo cierto es que “llegan con un popurrí de ideas” en la cabeza, de ahí que considere que la mejor inversión de su tiempo es “aclararles objetivos”.


Díez explica que ellas son las que llevan la “voz cantante” en la organización y que las parejas recurren a empresas como la suya “porque no tienen tiempo de organizar” un evento que requiere estar pendiente de muchos detalles.
En el salón se presenta por primera vez una “appwedding”, útil para enviar desde invitaciones, recoger en el menú las preferencias de los invitados o incluir un espacio para compartir fotos.
La inercia digital conduce al “videoescribing”, otra de las novedades, según detalla el fotógrafo Nacho Molano, de una boda. “Es una manera original y muy emotiva de remitir las invitaciones”, porque con ella se recrea “una historia animada” de los protagonistas, los novios. En el otro extremo del pasillo, sin embargo, las tarjetas personalizadas pintadas en acuarela, de Cristina Maser, continúan siendo atractivas frente a la tradición. “Creo que ambas opciones se pueden combinar. Es imposible que desaparezca la tarjeta”, dice.
Las parejas buscan fotografías originales y divertidas con las que implicar a los invitados y vídeos historiados que resultan ser una “sorpresa” durante el banquete, describe el fotógrafo Nacho Molano.