Las candidatas al Goya a Mejor Película rompen el tópico del “cine español”

Los largometrajes que compiten por el Goya a la Mejor Película de 2017 están llamados a terminar, de una vez por todas, con el tópico de que “el cine español es un género en sí mismo” y no solo por su variedad.

Las candidatas al Goya a Mejor Película rompen el tópico del “cine español”
La actriz Sandra Escacena, protagonista de “Verónica” | efe
La actriz Sandra Escacena, protagonista de “Verónica” | efe

Los largometrajes que compiten por el Goya a la Mejor Película de 2017 están llamados a terminar, de una vez por todas, con el tópico de que “el cine español es un género en sí mismo” y no solo por su variedad, tanto temática como de estilo, sino también por los diferentes idiomas en que han sido rodadas.
Quien así se expresa es uno de los directores que podría alzarse con el premio, Paco Plaza, cuya película “Verónica” es una mezcla de cine de terror, thriller y costumbrismo, y uno de los más claros ejemplos de la diversidad que han valorado este año los académicos. Su protagonista, Sandra Escacena, está nominada al Goya a Mejor Actriz Revelación.
Una Academia “rejuvenecida” por expresa voluntad de la presidenta, Yvonne Blake, que cursó invitaciones a integrarse activamente en la casa del cine a nuevos miembros que le han dado otro aire. Esta 32 edición, cuya ceremonia se celebra el 3 de febrero, optará entre una película histórica rodada en euskera, “Handia”; una autobiográfica rodada en catalán, “Verano 1993”; dos adaptaciones literarias, una en inglés, “La librería”, y otra en castellano, “El autor”; y una cinta de terror, género que debuta en esta categoría, “Verónica”.
“Este año valoramos la diversidad absoluta. La selección de los académicos –apunta el creador de la saga “REC”–, dice mucho de la riqueza de nuestro cine, rompe el tópico de hablar del cine español como un género en sí mismo. El de ahora es un abanico tan amplio como representativo. Y muy bonito”, señaló Paco Plaza.
“Verónica” ocurre en Madrid en los años noventa y cuenta un caso real registrado en los archivos policiales tras la muerte de una adolescente que falleció repentinamente en su domicilio de Vallecas tras jugar a la güija con sus amigas.
La protagonista absoluta es Sandra Escacena, convertida en la más joven aspirante a un Goya a sus 16 años, quien soporta el peso de una película intensa y apasionante que habla también del paso de la adolescencia al mundo adulto. Mientras, “Handia” es una cinta bellísima rodada en euskera y, a retazos, en castellano e inglés. Un cuento sobre el gigante de Altzo, Miguel Joaquín Eleizegi, otro personaje real de finales del siglo XIX, cuya fascinante vida sirve de metáfora a sus directores, Jon Garaño y Aitor Arregi, para hablar sobre “cambios imparables y lo conveniente que es adaptarse a los cambios cuando son inevitables”.
También es real la historia de “Verano 1993”, concretamente la de su directora, Carla Simón, que ha convertido una pequeña historia familiar, muy localista, que ocurre en Cataluña y se cuenta en catalán, en un canto universal al duelo, a la familia y a la pérdida vista desde los ojos de una niña.
“Son los gestos, las miradas, las pequeñas cosas lo que desvela cómo es la gente y sus relaciones”, decía Simón, que también compite como mejor directora novel, en una entrevista.
También ha sido este un año de literatura, escritores, autores y palabras; en inglés, “La librería”, la adaptación de Isabel Coixet de la novela homónima de Penelope Fitzgerald, rodada en la costa norirlandesa con actores internacionales, y en español, “El autor”, sobre un relato corto de Javier Cercas que Manuel Martín Cuenca rodó en Sevilla con un elenco de lujo.