• Miércoles, 13 de Diciembre de 2017

Los anillos también rodean a los planetas enanos

Los anillos también rodean a los planetas enanos
Imagen de un exoplaneta | L. Calçada (EFE)
Imagen de un exoplaneta | L. Calçada (EFE)

El planeta enano Haumea está situado más allá de Neptuno, tiene forma de balón de rugby, gira muy rápido –su día dura cuatro horas– y está compuesto en gran parte por agua helada, pero además, según una nueva investigación, cuenta con un anillo propio formado probablemente por fragmentos de roca y hielo.
Es la primera vez que se descubre un anillo en un planeta enano, hallazgo que se describe en la revista científica Nature.
La investigación está liderada por científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y profundiza en el conocimiento del que hasta ahora era el menos conocido de los planetas enanos de nuestro sistema: Plutón es el más célebre de estos cuerpos celestes, seguido de Eris, Ceres y Makemake.
Hasta ahora solo se conocía la existencia de anillos alrededor de los planetas gigantes, como Saturno y Júpiter, y alrededor de algún cuerpo menor, como Cariclo, el primero en el que se halló uno (la Unión Astronómica Internacional clasificó en 2006 los objetos celestes en planetas, planetas enanos y cuerpos menores).
Con este estudio, “hemos descubierto que los planetas enanos también pueden tener anillo”, señala en una nota José Luis Ortiz, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía, que encabeza el trabajo.


El anillo se encuentra a una distancia de 2.287 kilómetros respecto al centro de Haumea y es más oscuro que la propia superficie del planeta enano.
La explicación para la formación del anillo en Haumea son varias; pudo surgir tras una colisión con otro objeto o por la liberación de parte del material superficial –hielos, materiales orgánicos y rocas– debido a la rápida rotación de Haumea.
“El mecanismo de expulsión podría ser mixto, colisional y rotacional, ya que una colisión no muy enérgica puede ser suficiente para arrancar gran cantidad de materia cuando el cuerpo rota muy rápido”, detalla Ortiz. En cuanto a cuándo se formó, la impresión de Ortiz es que puede ser muy antiguo, formado en las primeras fases de desarrollo del sistema solar, puntualiza.