El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, emplazó ayer a sus compañeros a cerrar filas con la persona que mañana le sustituya en el cargo para que haya un liderazgo claro y un partido fuerte y unido, y reclamó que, pase lo que pase, no se pierdan los afectos y las lealtades.
Un emocionado Zapatero, que al finalizar su discurso recibió una larga y calurosa ovación, se despidió así de sus responsabilidades al frente del PSOE después de once años y medio, antes de que se discutiese su informe de gestión en el 38 congreso federal que tiene que elegir hoy a su sustituto entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón.
Zapatero se “atrevió” a pedir una última cosa a sus compañeros y es que “todos democráticamente estén detrás de quien tenga el liderazgo”, porque un partido con 130 años de historia lo merece y España “lo necesita”.
Y es que, según su reflexión, el país necesita un PSOE “unido y fuerte, con un liderazgo claro, que trabaje, que arrime el hombro, que sea alternativa cuanto antes al proyecto del PP”.
Recuerdo > En un discurso de más de una hora de duración, el expresidente del Gobierno quiso citar solo a uno de sus compañeros, a José Bono, con quien disputó el liderazgo del PSOE en el año 2000 y con quien, a raíz de esa contienda, fraguó “una lealtad, un afecto y una amistad” que todavía hoy perdura.
“Sé que sois capaces de hacerlo, y de hacerlo como se hacen las cosas en esta casa. Como mañana (por hoy) vamos a hacer las cosas, libremente, democráticamente”, apostilló.
Dudaba en pedir algo más a sus compañeros, porque en estos años les ha pedido mucho y, además, ha sido el secretario general más respaldado de la historia del partido, pero finalmente se “atrevió” a hacerlo. Su demanda es la siguiente: “Que a quien salga elegido secretario general le den al menos el mismo apoyo que a mí me han dado. Yo lo tuve muy amplio y generoso desde primer minuto y eso fue decisivo para las victorias de 2004 y 2008”.
Y añadió que está seguro de que así lo harán: “Lo hemos hecho muchas veces. Sé que sois capaces de hacerlo, y de hacerlo como se hacen las cosas en esta casa”.
A modo de ejemplo, citó el 35 congreso federal, en el que venció a Bono por nueve votos. “No digo que no fuera importante ganar, claro que lo fue, pero para mí ha sido tanto o más importante que a partir de esa contienda se fraguara una lealtad, un afecto y una amistad de la que me honro con José Bono”. Una relación que, a su entender, simboliza políticamente lo que significa el PSOE, un partido que sabe que “lo más importante es que al día siguiente todos estén detrás de quien tenga el liderazgo”.
Unidad > Quiso además ilustrar sus palabras con otro ejemplo, el de una escalada, en la que el que va primero en la cordada, el líder, es el que llega primero a la cima, pero también es el primero al que le llega un alud si lo hay.
Él, por su parte, garantizó que siempre estará con su partido y con sus compañeros, “para ayudar en lo que modestamente pueda”, y que siempre conservará los afectos de manera sincera y profunda.
También defendió Zapatero la libertad y la democracia interna del PSOE y la plena y absoluta libertad con la que hoy votarán los delegados asistentes al cónclave socialista.
“Cada delegado sabe y sabrá lo que tiene que hacer”, constató.





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