Puigdemont solicita a Bruselas que apadrine una mediación con Rajoy

Carles Puigdemont | a.Estévez (efe)

La CUP niega que la UE tenga “categoría” suficiente para arbitrar en el proceso de secesión

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, pidió ayer a la Unión Europea que “apadrine” una mediación entre el gobierno catalán y el central para encontrar una solución al contencioso político.

En rueda de prensa desde el Palau de la Generalitat tras una reunión extraordinaria del Govern, expuso que un actor “internacional” debería sentar en una mesa de diálogo la parte catalana y la del Ejecutivo central para como, mínimo, restablecer la normalidad institucional.

“La UE tiene que dejar de mirar hacia otro lado”, insistió el presidente catalán, que lamenta que la Unión no acepte aún la legalidad que él sí ve en el referéndum del 1-O, pero considera que sí hubo un cambio de tono de Europa tras ver las cargas policiales y sus consecuencias de este domingo.

 

No faltan candidatos

No es la primera vez que el presidente catalán solicita esta mediación internacional, para la que asegura que “candidatos no faltan” –sin dar nombres–, pero esta vez considera que su demanda sí puede ser escuchada tras las cargas policiales que se visualizaron el 1-O y la victoria del “sí”.

Pese a pedir esta mediación, el presidente catalán reiteró lo que ya dijo la medianoche del domingo y es que trasladará los resultados del referéndum al Parlament para que los aplique.

“Naturalmente que el referéndum es válido. Es un resultado vinculante y sobre este resultado tenemos el deber de tomar decisiones políticas”, zanjó el presidente catalán, reivindicando que los 2,2 millones de personas que participaron tienen aún más merito si se tienen en cuenta las cargas policiales.

Puigdemont explicó que prevén tener los resultados definitivos en dos días y recordó que la ley del referéndum –suspendida por el Tribunal Constitucional– fija que la independencia tiene que declararse como muy tarde 48 horas después de los resultados oficiales.

Puigdemont tampoco aclaró si, en caso de que la UE aceptara sus planes de apadrinar una mediación, él estaría dispuesto a retirar su apuesta de que el Parlament aplique los resultados y declare la independencia próximamente.

El presidente catalán se negó a entrar en el terreno de las “hipótesis”, y se limitó a asegurar que la Generalitat está dispuesta a escuchar y a ir a las reuniones sin ninguna línea roja.

 

Descarta elecciones

El presidente descartó convocar unas elecciones catalanas de forma inminente y llevando en el programa la declaración unilateral de independencia, y aseguró que solo se plantea convocar unas “elecciones constituyentes” como uno de los pasos para definir un Estado catalán.

Mientras, la diputada de la CUP en el Parlament Anna Gabriel criticó ayer que la UE no se pronuncie: “Aún ayer, el Estado y la UE siguen negando y menospreciando lo que pasó el domingo. No queremos formar parte de un Estado o marco político que avala que esto ocurra con su silencio”.

Preguntada de Puigdemont, Gabriel contestó que depende de la actitud del mediador. “Si la actitud de la UE es la de hasta ahora, no solo no queremos estar en el Estado español, sino tampoco en un marco político que avale la represión de el domingo”, insistió, si bien se mostró partidaria de una mediación de la comunidad internacional.