La mudanza de Puigdemont a Waterloo provoca confusión en España y en Bélgica

Fachada de la mansión que según medios locales belgas habría alquilado el expresidente de la Generalitat | EFE

El misterio en torno al domicilio de Carles Puigdemont en Bélgica abrió un nuevo y confuso capítulo en las últimas horas, después de que la prensa local desvelase que el expresidente catalán.

El misterio en torno al domicilio de Carles Puigdemont en Bélgica abrió un nuevo y confuso capítulo en las últimas horas, después de que la prensa local desvelase que el expresidente catalán planeaba instalarse en un chalet de 550 metros cuadrados en la pudiente localidad de Waterloo.
Los responsables de la agencia inmobiliaria que gestiona el inmueble, Immo Dussart, declinaron pronunciarse sobre la supuesta operación, al igual que el entorno del expresidente rechazó “comentar nada de la vida privada” de Puigdemont, reclamado por la justicia española por presuntos delitos de rebelión, sedición y malversación, entre otros.
El inmueble está situado en una zona residencial de alto poder adquisitivo a veinte kilómetros al sur de Bruselas, los 4.400 euros de gastos del alquiler del inmueble, según reveló el diario económico local L’Echo, correrían a cargo del empresario Josep Maria Matamala, que acompaña a Puigdemont desde su llegada a Bélgica hace tres meses.
La casa, reformada recientemente, está situada en el número 34 de la rue de l’Avocat (calle del abogado) y dispone de seis habitaciones, tres baños, sauna, cuatro plazas de garaje y jardín.
La casa se encuentra en una zona donde predomina el inglés como lengua franca y en la que residen diplomáticos, expatriados, deportistas y altos funcionarios de las instituciones de la Unión Europea, entre otros. En esa zona residencial cuya tranquilidad habitual alteró el interés de los medios de comunicación, el propietario de la casa más cercana a la citada villa explicó que el chalet pertenece a un belga de cierta edad y que en lo últimos tiempos lo ha gestionado su hijo. “Llevaba cuatro o cinco meses vacío. Antes había miembros de una embajada árabe”, comentó a Efe Vittorio, un italiano que reside en Bélgica desde hace 40 años.
La villa se encuentra a cinco kilómetros del memorial de Waterloo, batalla que en 1815 puso fin al imperio de Napoleón y restauró la monarquía borbónica en Francia, después de que el militar corso cayera derrotado ante la alianza internacional que lideraba el duque de Wellignton.
Con relación al mercado inmobiliario de Bruselas, el presupuesto del inmueble permitiría alquilar, por ejemplo, un apartamento equipado de 300 metros en Sablon, célebre por sus maestros chocolateros y galerías de arte.
El paradero de Puigdemont ha sido un secreto guardado con celo desde su llegada a Bruselas junto con cuatro exconsejeros regionales (el 30 de octubre, cuatro días antes de su comparecencia fijada ante la Audiencia Nacional, a la que nunca asistió, y la información sobre su residencia y sus movimientos ha ido aflorando con cuentagotas. l