• Miércoles, 23 de Agosto de 2017

El debate en la calle sobre la turismofobia provoca la alarma en las administraciones autonómicas

Los ataques contra intereses turísticos de los últimos días sacaron a la calle un debate que encendió la alarma en las administraciones, sobre todo las autonómicas, que llevan años tratando de poner orden en los puntos más conflictivos del sector, como los alojamientos ilegales o la masificación.

El debate en la calle sobre la turismofobia provoca la alarma en las administraciones autonómicas
Pintada contra los turistas en Barcelona | Quique García (Efe)
Pintada contra los turistas en Barcelona | Quique García (Efe)

Los ataques contra intereses turísticos de los últimos días sacaron a la calle un debate que encendió la alarma en las administraciones, sobre todo las autonómicas, que llevan años tratando de poner orden en los puntos más conflictivos del sector, como los alojamientos ilegales o la masificación.
La polémica cuenta actualmente con varias ramificaciones. Por una parte, se discute sobre este tipo de actuaciones, condenadas prácticamente en todas las esferas, desde la política hasta la económica, pero también se ha generado un debate sobre el modelo turístico y la sobreexplotación realizada en algunos destinos.
Más aún después de que el mayorista turístico alemán TUI, el más importante de Europa, haya dicho que España está bastante llena ya de turistas y que, además, los precios han subido, por lo que cree que hay otros países que podrían beneficiarse.
En medio de ese panorama, algunas comunidades creen que regular las viviendas de alquiler turístico, recuperar los llamados destinos “maduros”, contribuir a la desestacionalización e incluso imponer una tasa por visitante son claves para limitar el turismo de masas y su derivada más penosa, el “turismo de borrachera”. Y, de paso, ahorrarse protestas de los vecinos. Todo ello hace que este verano se hable, más que nunca, del turismo.

Las protestas
En Cataluña, comunidad donde se iniciaron las acciones contra intereses turísticos, la Generalitat expresó que “velará por los visitantes y por la imagen de la marca Cataluña” y para ello ejercerá la acusación particular en la causa del ataque al bus turístico de Barcelona, que reivindicó Arran, organización juvenil vinculada a la CUP.
Por este ataque también presentó una denuncia Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), que valoró los daños materiales y el paro del servicio en 1.849,24 euros.
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, fue una de las primeras en tomar medidas contra la masificación turística aprobando moratorias a nuevos hoteles y apartamentos turísticos.
Colau condenó “firmemente” las acciones contra el turismo, si bien pidió “no magnificar hechos aislados” pues lo que “es normalidad en la ciudad es la convivencia entre ciudadanos y visitantes”.
Ya el año pasado había pintadas contra el turismo en el centro de Palma, pero los episodios vandálicos se recrudecieron este año, con tres nuevas acciones, una las cuales –el uso de bengalas, pancartas y confeti lanzado a los turistas de la terraza de un restaurante del Moll Vell– ya tiene una propuesta de sanción de 1.200 euros por parte de la Delegación del Gobierno en Baleares.
El vicepresidente del Govern balear, Biel Barceló, criticó este tipo de actuaciones y, aunque dijo compartir la preocupación por el “actual modelo turístico de masas” de Baleares y su modelo económico “desequilibrado”, advirtió de que “no se puede jugar de esta manera con la principal” industria del archipiélago. l