• Viernes, 15 de Diciembre de 2017

Las cargas policiales y el insólito método de votación marcan la jornada

La intervención de las fuerzas de seguridad se vió rodeada de momentos de tensión

Las cargas policiales y el insólito método de votación marcan la jornada
Un grupo de personas se encara con varios antidisturbios a las puertas de un polideportivo | Andreu Dalmau (efe)
Un grupo de personas se encara con varios antidisturbios a las puertas de un polideportivo | Andreu Dalmau (efe)

Las cargas policiales ante los colegios electorales y el insólito modo de votación marcaron la jornada del 1-O en Cataluña, donde las Fuerzas de Seguridad del Estado asumieron la retirada de las urnas electorales para impedir el referéndum suspendido por el Tribunal Constitucional.

La intervención de la Policía Nacional y la Guardia Civil se vio rodeada de momentos de tensión con los manifestantes independentistas ante las puertas de varios centros de votación, donde los agentes retiraron por la fuerza a algunas personas.

Interior apeló a la tranquilidad en las calles y pidió colaboración y respeto en los colegios para que las fuerzas de seguridad puedan cumplir con la orden judicial de impedir de forma pacífica la celebración del referéndum suspendido por el Constitucional.

Frente a las acusaciones de organizaciones sociales como la Asamblea Nacional Catalana y Ómnium, que criticaron la “violencia del Estado” en el desmantelamiento de las votaciones, el ministro Juan Ignacio Zoido explicó que los agentes se hallaron situaciones “complicadas”.

Acorralamiento

Pero tan solo en uno de ellos, en el centro Ramón Llul de Barcelona, tuvieron que usar métodos de defensa al verse en una situación de “acorralamiento”, dijo.

Los 5,3 millones de catalanes llamados a las urnas podían votar en cualquier punto electoral, incluso aunque sea sin sobres y con papeletas imprimidas en casa, pero su votación no quedó registrada informática, dado que las fuerzas de seguridad bloquearon el sistema establecido.

Esto impidió que el censo universal, que había sido implantado por sorpresa tres cuartos de hora antes del comienzo de la votación, no estuviese disponible y que los miembros de las mesas tengan que apuntar a mano los nombres de las personas que acuden a votar.

De este modo, una misma persona pudo votar varias veces en distintos colegios, lo que llevó al ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, a tachar el referéndum pretendido de “paripé”.

Un total de diecinueve policías nacionales y catorce guardia civiles requirieron atención médica inmediata por su trabajo ayer en los colegios donde se celebró el referéndum.

Así lo informó el Ministerio del Interior, que añade que, de todos modos, son “innumerables” los agentes que fueron heridos y continuaron trabajando para requisar el material electoral.