El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, advirtió ayer a los sindicatos de que no puede haber un “cambio sustancial” en el proyecto de reforma laboral, porque “no sería bueno para España”, y les recordó que ya conoce sus posiciones. Rajoy reconoció que todavía no había recibido la carta que le enviaron los líderes de UGT y CCOO, en la que le piden una reunión para negociar la reforma laboral tras las manifestaciones de protesta del domingo. Recordó que los representantes de los trabajadores “llevan mucho tiempo hablando con el Gobierno de España, con el anterior y con este” y que él mismo se reunió con los responsables de CCOO y UGT tras ganar las elecciones para pedirles “un esfuerzo”. Mientras, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, tachó ayer de “falsedades” las acusaciones de haber liderado “el peor recorte de los derechos laborales” con su reforma del mercado de trabajo, e invitó al diálogo y a presentar enmiendas al texto a los grupos de la oposición en el Senado. Báñez instó a los grupos a mantener una actitud “constructiva” a través de enmiendas al texto durante su tramitación parlamentaria.
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