Los responsables de Competitividad de la UE dieron ayer su visto bueno a una nueva legislación pactada con el Parlamento Europeo para reducir de forma significativa la carga burocrática a la que se enfrentan las microempresas, siempre que estas cumplan una serie de condiciones. Los ministros adoptaron una directiva con vistas a eximir a las pequeñas empresas que cumplan unos requisitos de las obligaciones de contabilidad e información financiera. Estas compañías no podrán exceder los límites de dos de los siguientes criterios: un balance general de hasta 350.000 euros, una facturación neta de no más de 700.000 euros y una media de diez empleados.
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