• Martes, 17 de Octubre de 2017

Oxígeno y ratificación

El mejor partido, no era muy difícil, de lo que va de temporada permitió al Deportivo coger oxígeno en la clasificación, llegar al parón fuera de los puestos de descenso y ratificar a su entrenador, Mel

Oxígeno y ratificación
Mel salvó, como él mismo dijo, su primer ‘match-ball’, pero se avecinan más | Javier Alborés
Mel salvó, como él mismo dijo, su primer ‘match-ball’, pero se avecinan más | Javier Alborés

A Pepe Mel le salvó el resultado, pero también las formas y la entrega de sus jugadores, que demostraron en el césped que están con el técnico. Podían haber decaído tras el gol del Getafe, pero no lo hicieron. Los blanquiazules voltearon el marcador, sumaron la segunda victoria consecutiva en el estadio de Riazor, abandonaron las posiciones de descenso y ratificaron a su entrenador.

El director deportivo del conjunto herculino ya había advertido tras la goleada de la anterior jornada ante el Espanyol (4-1) que el Deportivo tenía que ganar y no de cualquier manera al Getafe. Y así fue. Tuvo ocasiones en la primera parte, aunque los goles llegaron en la segunda. El Getafe rompió la igualada de manera injusta por la debilidad defensiva que siguen presentando los blanquiazules. Incluso pudo anotar el segundo tanto, pero Pantilimon, que no había transmitido seguridad, lo evitó ante Amath, quien previamente había superado a la zaga con una ruleta perfecta en la frontal del área.

El Deportivo, lejos de entregarse, luchó. Lucas enfiló la remontada y la completó Andone saliendo desde el banquillo. En definitiva, un equipo muy superior a su rival, que volvió a conectar con la grada y que se esforzó en el campo para evitar la destitución de su entrenador.

Por tener, tuvo hasta mala leche. Riazor coreó el nombre de Luisinho, no por una asistencia o un gol, sino por derribar a un contrario en el medio del campo para evitar un contragolpe (le costó la amarilla), y en los últimos minutos el Deportivo echó mano del ‘otro fútbol’, ese que suele aplicar el técnico que tenía enfrente, José Bordalás. Véanse, por ejemplo, los calambres de Fede Cartabia, otro de los jugadores que tienen esa picardía que también hace falta en el terreno de juego,  aunque a muchos no le guste, especialmente si es el rival el que lo hace.

Unión

Después del partido, la palabra que más se repitió en las comparecencias de los jugadores y también en sus redes sociales fue “unión”. Una piña en el vestuario para sacar al Deportivo de una situación en la que, por plantilla (salvo las dudas que genera la portería), no debería estar.

Hay potencial en defensa, a pesar de los goles en contra y los errores; en el centro del campo, pese a que falten ideas y contundencia; y, sobre todo, en ataque. Hace muchos años que el Deportivo no tenía una delantera como la actual. Lucas sigue cogiendo el tono físico necesario para mejorar sus prestaciones y Andone no ha bajado los brazos al verse relegado al banquillo. Valverde   se adapta a su rol entre la banda y el medio del campo y Cartabia aporta acción en ataque, aunque a veces resulte algo individualista.

Fuera del descenso

Los tres puntos han sacado al Deportivo de las posiciones de descenso en las que se encontraba justo cuando llega al segundo parón del campeonato por los partidos de las distintas selecciones nacionales.

Mel, que dispondrá de quince días para preparar la siguiente cita de la temporada, aunque con la ausencia de seis internacionales, tiene al equipo en la decimoquinta posición de la clasificación con siete unidades.

El Deportivo aventaja en un punto al Girona, la UD Las Palmas y el Eibar, al que visitará en Ipurua el 15 de octubre al mediodía, supera en cuatro puntos al Alavés, penúltimo, y saca seis al colista, el Málaga.

Con todo, el equipo está obligado a seguir mostrando brotes verdes y su entrenador,  a sacar resultados positivos. El mismo Mel intuyó tras el partido con el Getafe que sigue cuestionado, así que se avecinan más finales.