• Miércoles, 28 de Septiembre de 2016

Un mazazo en toda regla

DEPORTIVO-LEGANÉS 1-2

Dos llegadas del Leganés, dos goles y tres puntos que vuelan de Riazor en un choque en el que, hasta el segundo tiempo, ningún deportivista pensó perder.

 

Un mazazo en toda regla
El Deportivo jugó a buen nivel la primera parte gracias en parte a la presencia de Çolak	Patricia g. Fraga
El Deportivo jugó a buen nivel la primera parte gracias en parte a la presencia de Çolak Patricia g. Fraga

Dos llegadas del Leganés, dos goles y tres puntos que vuelan de Riazor en un choque en el que, hasta el segundo tiempo, ningún deportivista pensó perder. El mal fario sigue instalado en Riazor.
Empezó más intenso, con más fe, el conjunto visitante, intentando pisar el área del Depor y acercándose a la meta de Germán Lux. Los madrileños presionaban bien al equipo coruñés en este inicio de encuentro, intentando frenar acciones trenzadas de los blanquiazules. Çolak rompió esa presión a los ocho minutos de partido con un pase hacia Marlos Moreno, quien ganando línea de fondo enviaba la pelota hacia el corazón del área, sin encontrar rematador.
Los mismos protagonistas volvieron a conectar segundos más tarde, habilitando el turco para la entrada del colombiano por un costado del área. Marlos disparaba sobre la meta pepinera, fuerte y cruzado, haciendo intervenir a Serantes, quien enviaba la pelota a córner. Los locales hacían honor a tal condición y comenzaban a dominar el encuentro en todas las parcelas mientras el Leganés esperaba sus opciones. 
Volvieron Marlos y Çolak a intentar una jugada de ataque que finalizaba igual que la anterior, con un lanzamiento de Moreno que, en esta ocasión, no se orientaba hacia la portería y se perdía a unos metros de la cepa del poste. Los coruñeses tenían controlado el choque y, pacientemente, intentaban romper el entramado defensivo de un ordenado y bien trabajado Leganés.
En el ecuador del primer tiempo el Depor había disparado dos veces mientras que el Leganés solo se había acercado al principio del choque. De hecho, el primer intento lo hizo el equipo madrileño a los 26 minutos con un chut de Diego Rico que se marchó a la izquierda de la portería de Lux.
A la media hora llegaba el justo premio al esfuerzo blanquiazul. Çolak buscaba la internada de Marlos Moreno por el flanco izquierdo, el suramericano dejaba el balón –tras un buen control– para la llegada de Luisinho, quien centraba al punto de penalti, donde Borges se incorporaba desde la segunda línea para anotar el 1-0.
A punto estuvo de marcar en propia meta el Leganés después de un centro de Luisinho, envenenado, al que llegaba Víctor Díaz enviando la pelota a su larguero. El Depor asediaba la portería pepinera. Faltaban pocos minutos para el descanso y era un monólogo coruñés frente a una defensa que achicaba balones de todas las maneras posibles. Con este abrumador dominio y el 1-0 se llegaba al descanso en Riazor.
El equipo de Garitano salió dispuesto a buscar el segundo go en la reanudación. El guión era el mismo. Defender bien y atacar con criterio. Sin embargo la suerte se tornó a los 54 minutos cuando Luciano anotaba el empate en una jugada en la que la zaga herculina se despistaba más de la cuenta.
No merecía la igualada el conjunto madrileño y, de hecho, lo conseguía en su primer disparo entre los tres palos. El partido continuó y lo hizo para peor. Seis minutos después del 1-1 llegaba el 1-2, en una jugada en la que se pedía fuera de juego de varios jugadores visitantes, pero Gabriel Pires entraba en posición correcta a un centro que remataba de cabeza para adelantar a los suyos en un Riazor que enmudecía.
El Leganés se puso entonces el mono de trabajo y empezó a defender un resultado que se encontró ‘de chiripa’ con uñas y dientes. Faltas, perdiendo tiempo y buscando contras muy peligrosas.
El Depor atacó con todo, con corazón, con efectivos, gozó de un par de ocasiones para empatar, pero el resultado fue inamovible. Una losa. El Leganés desnudó al equipo coruñés, le mostró sus males y se llevó el partido. Ahora toca viajar al Vicente Calderón. No hay tiempo para lamentaciones.